De nuevo un mes más y esta vez es Pau Lupuloadicto el que nos insta a los bloggers cerveceros a opinar sobre un tema, en este caso, de candente actualidad: la realidad cervecera de la ciudad de la que es uno. En mi caso como muchos ya sabéis se trata de Madrid: de la gran ciudad, el centro de todo,...; pero, ¿es oro todo lo que reluce en Madrid?, ¿es acorde el panorama cervecero existente a lo que es la ciudad?, ¿es proporcionado?. Estas y otras preguntas propuestas por Pau en su convocatoria, tendrán cabida en esta entrada.
El pasado.
Aún recuerdo aquellos tiepos no muy lejanos en los que para ir a tomar una cerveza buena tenía que ir a cualquier cervecería, principalmente en el distrito de Bilbao, y escoger entre la carta a una entre las 15-20 cervezas de origen básicamente belga-alemán. Podría decir casi por orden cuáles eran mis preferencias: Salvator, Kostritzer y Belhaven Wee Heavy. Y poco más.
Aquellas tardes pateando los centros comerciales con el fin de encontrar alguna cerveza que aún no había probado y que horas después después me iba a poner los ojos de media vuelta pensando en la maravillosa compra que había hecho y lo, buena no, busnísima que estaba la cerveza en cuestión. Todo valía.
Y aquellos locales a los que tenía que ir si quería beber una cerveza que no era ni industrial ni de importación (el término de cerveza artesana aún nos quedaba muy lejos, como a unos 600Km de distancia), más o menos siatuados en la zona de la Pza. de Santa Ana con dos brewpubs muy cercanos entre sí.
El pasado reciente.
Creo que más o menos fue allá por el 2011 cuando abrió la primera tienda especializada en su totalidad en cervezas de importación, de nuevo en el distrito de Bilbao. Una tienda en la que fácilmente uno se podía (y puede) encontrarse con más de 200 eferencias. Una gran representación de micros españolas, pero también de paises tan dispares como Sri Lanka o Armenia. Por supuesto ni que contar con Estados Unidos, Holanda, Alemania, Bélgica, Francia, Canadá o los países nórdicos. No cabía duda que el público madrileño estaba ávido de probar nuevas cervezas y no sólo las que ofrecían las cervecerías de la zona. El ëxito que tuvo en su día y actualmente tiene ha hecho posible la aparición de muchas más.
Aparecen los primeros bares-cervecerías en los que se ofrece una buena variedad de cervezas extranjeras. Todos ellos con una buena remesa de grifos, todos rotatorios. La aparición del KeyKeg hizo posible eso. El hecho de no tener que acabar el barril para poder cambiarlo por una cerveza nueva abre todo un abanico de posibilidades de cara al público.
Se suceden los festivales cerveceros. Alguno dentro de la ciudad pero los más importantes y de más repercusión a unos cuentos kilómetros. Al igual que las ferias de cerveza. Hay cervecerías que empiezan a apostar por la cerveza artesana española y así lo ratifica organizando ferias de cerveza dentro del local. Durante un par de días se citan un número de unas 10-12 micros con sus cervezas que a la postre formarán parte del portafolio cervecero ofrecio por la cervecería en cuestión.
El presente.
En cuatro o cinco años hemos podido apreciar cómo el panorama cervecero en Madrid ha crecido exponencialmente. Parece como si nos hubiera costado despertar del letargo en el que estábamos sumidos a diferencia de otras zonas del territorio nacional, pricipalmente Cataluña. Es como si nos miráramos en un espejo, pero en un espejo tal que nos refleje la imagen de lo que fue hace cinco o seis años. Lo que se deduce que Madrid va con mucho retraso en comparación con Cataluña en modo general y con Barcelona en modo particular.
Lo he dicho ya varias veces en alguna de mis entradas. La principal diferencia entre Barcelona y Madrid es que aquellos nos ganan con una de las principales características que figuran "a fuego" en alguno de sus genes: el carácter emprendedor. Un caracter emprendedor que se ve afianzado por el hecho de mirar al Mediterráneo, lo cual hace que la ciudad y sus gentes sean de un carácter más innovador, abierto a nuevas tendencias y modas que se implantan durante más tiempo que en otras zonas pasan más fugazmente.
No obstante como ya he dicho más arriba está habiendo no un resurgir, como el Ave Fenix de Grimbergen de las entradas blogueras de estos días, ya que no existió anteriormente; pero sí se está copiando un poco la fórmula que comenzó en Cataluña con algunas diferencias. Si en Cataluña lo que predominó (por regla general) inicialmente es la aparición de muchos pequeños elaboradores, algunos de los cuales aún existen y unos pocos de ellos ahora pasan más desapercibidos en comparación a los nuevos que aparecen casi semanalmente. En Madrid hubo una época que aparecieron unos pocos que aún hoy continúan con mayor o menor éxito; pero lo que más a predominado es la aparición de más tiendas cerveceras y la continua apertura de cervecerías (ya lo comento más arriba). Aparte de que otras decanas hayan dado un giro a sus cartas y en vez de ofrecer sólo cerveza de importación ahora también miran a las micros nacionales.
También hay que decir que el gran Steve Huxley ha creado escuela y en cambio en Madrid no ha sido hasta hace poco cuando otro grande, Boris de Mesones, el que se ha dejado caer últimamente por la capital, no sólo apadrinando ciertas elaboraciones aquí sino en alguna otra provincia.
Pese a las aperturas de los nuevos locales, las de las tiendas cerveceras, las pocas nuevas elaboraciones, los eventos cerveceros...; creo que no es ni suficiente no está acorde a una ciudad con más de tres millones de habitantes. En concreto y de lo que más se cojea es de eventos cerveceros, llámese feria/festivales. Contacto muy a menudo con gente de Ratebeer los cuales vienen de turismo y un aspecto que hace que se queden sorprendidos es cuando les digo que en Madrid (contando provincia) apenas llegan a cinco los eventos cerveceros a lo largo del año. Es impensable.
Viendo la asistencia de público cuando se celebra algún evento llama más la atención este aspecto. En Madrid hay mercado más que de sobra no para tener una o incluso dos ferias cada fin de semana como ocurre algunas temporadas en Cataluña. Eso sería saturar el mercado e incluso innecesario. Pero sí como para tener una al mes, con cierta constancia y buena oferta de elaboradores. Llamémosle licencias, permisos, cuotas de las aseguradoras o qué sé yo pero sorprende lo mucho que cuesta que haya algo en Madrid y lo poco que cuesta, no ya en Cataluña, sino también en otras zonas en las que se unen unos cuantos que lesliga la cerveza y montan un sarao.
El futuro inmediato.
Bien poco va a variar, pienso yo. Si bien es cierto que se van a seguir abriendo nuevos locales (mirándolo desde el más purooptimismo), no creo que haya un punto de inflexión a corto plazo en el que digamos: "Vale, en este año vamos a tener 5 ferias más con respecto al año pasado, y encima van a tener continuidad en el tiempo". Si acaso todo será más progresivo, muy lentamente. Esta faceta no se va a contagiar del ritmo frenético de Madrid.
Hace cosa de dos semanas me enteré gracias a sus protagonistas que va a aparecer una nueva micro en la ciudad de Madrid en la que la comida jugará un papel importante. Luego hay rumores que una conocida marca escocesa va a abrir un local franquicia en la ciudad de Madrid. Y otros proyectos...
Todo es poco para una ciudad que ofrece muchas posibilidades dentro de este campo.



















