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sábado, 8 de septiembre de 2018

Personajes, ¿cerveceros?. Soldado Švejk

Švejk, Schwejk, Schweik, Sveik, Shveik,... si veis este nombre así tal cual a lo mejor no os suena de mucho. Si veis la foto de más abajo ya os será más familiar de haberlo visto en alguna mención en ciertas revistas cerveceras, en alguna de las muchas etiquetas de cervezas que usan su nombre y su imagen o por supuesto, que es a lo que me dedico, a los muchos posavasos que hay utilizando, como en el caso de las etiquetas, su nombre y/o su imagen.
 
El Soldado Josef Švejk es un nombre ficticio usado en la novela Osudy dobrého vojáka Švejka za světové války; o literalmente: "Las maravillosas aventuras del buen Soldado Švejk durante la Guerra Mundial"; del escritor checo Jaroslav Hašek (Praga, 30 de abril de 1883 - Lipnice nad Sázavou, 3 de enero de 1923). Las traducciones al castellano de la misma han tenido cambios en el título original quedando en "Las aventuras del buen Soldado Svejk"(1) o en otras editoriales como "Las aventuras del valeroso soldado Svejk".

Jaroslav Hašek
Jaroslav Hašek empezó a escribir a muy temprana edad, inicialmente como articulista en el periódico de ideas anárquicas Komuna donde alcanzó el cargo de redactor jefe, así como otras publicaciones. Fundador a su vez del "Partido del lento progreso dentro de los límites de la Ley", caricaturizando al resto de partidos políticos y al propio sistema electoral. Se dedicó al robo y tráfico de perros creando falsos pedigríes y obteniendo dinero a cambio. Con cierta tendencia suicida (intentó tirarse en una ocasión del puente de Praga) fue hospitalizado en un psiquiátrico. Se alistó en el ejército austrohúngaro en el frente de Galitzia(2) el cual le sirvió de inspiración para su conocida novela. Posteriormente se unió al ejército ruso cuando su Unidad quedó aislada. De vuelta a Praga y una vez acabada la I Guerra Mundial comenzó a intervenir en política animado por sus ideales comunistas y nacionalistas.

Es a partir de 1920 cuando comienza a publicar las aventuras del Soldado Švejk, una obra dirigida al pueblo en su idioma natural, el checo. Tenía pensado publicar seis volúmenes pero su repentina muerte por tuberculosis hizo que sólo se llegaran a publicar tres, seguido de un cuarto volumen inacabado. Hašek dejó de dictar contenido de su cuarto volumen a su amigo Karel Vaněk el día 3 de enero de 1923.

El autor en el prólogo dice: "[...]Hoy mismo podríais encontrar, por las calles de Praga, a un hombre desaliñado que no se da cuenta de la importancia que tiene para la historia de la magna época moderna. Sigue su camino con humildad, no molesta a nadie ni le asedia ningún periodista [...] Si le preguntaran cómo se llama, os contestaría con sencillez y modestia: 'Soy Švejk'. [...] Y sin duda este hombre tranquilo, descuidado y discreto es el viejo y buen soldado Švejk, valeroso y heroico, cuyo nombre, en la época del Imperio Austrohúngaro, repetían todos los ciudadanos del reino de Bohemia; ni la república hará empalidecer su gloria".


Antiguo posavasos checo 
con la figura de Josef Švejk
Es difícil adjetivar al Soldado Svejk pero en la novela uno se da cuenta de todo lo bonachón, inocente, simplón y por qué no, hasta un tanto estúpido y cretino que es el protagonista de la misma. A medida que se va avanzando en la lectura puede resultar hasta gracioso la gran capacidad que tiene Sveik de contar historias de la mucha gente que conoce, narrando sus aventuras y desventuras ya sea en su querida taberna del Cáliz, de camino a Budějovice o en el convoy camino del frente. Nada más lejos de la realidad. Uno mismo se va 'picando' y metiendose en el propio personaje haciéndolo como suyo propio para al final pensar que el Soldado Svejk no era tan estúpido como todos con los que se cruza y le juzgan, especialmente el teniente Lukas, sino más inteligente que todos ellos. A medida que se avanza en la lectura uno mismo se va dando cuenta o incluso duda como si se tratara de una obra autobiográfica del propio Hašek: el Soldado Svejk también se dedicó al tráfico de perros en su vida antes de alistarse en el frente precisamente también en Galitzia.

Al ser una novela incompleta por la muerte prematura de su autor por tuberculosis el lector se queda con el 'gusanillo' de lo que al final pasó con Svejk, el subteniente Dub, el glotón de Baloun, el cadete Biegler o del teniente Lukas, a quien servía.

Dentro de la misma hay muchas referencias respecto a la cerveza. Desde el principio podemos saber que frecuenta muy a menudo la anteriormente citada Taberna del Cáliz, en donde discurren interesantes conversaciones; hasta cierto momento en que habla de más.... Otras referencias cerveceras son:
  • El marido de la amante del teniente Lukas es comerciante de lúpulo.
  • En Combre y Woëvre se nos dice que hay tres fábricas de cerveza quemadas debido al conflicto bélico.
  • En los Vosgos la fábrica de cerveza Hartmansweiler que también es quemada por los rusos.
  • En Niederanspach, cerca de Mülhlhausen otra fábrica arrasada.
  • Lucha entre alemanes y belgas por tener el control de la fábrica de Klosterhoek.
  • Compra de sacos de lúpulo a las cervecerías húngaras de Sopron y Gran Kanisza.
  • Cierto alaborador cervecero que añadía cebollas a las cervezas que elaboraba debido a sus "¿cualidades saludables?".
  • La rocambolesca historia de un tonelero de la fábrica de cerveza de Uhřiněves.
  • Alguna referencia fechada en 1908 a la cervecería U Fleků y un encuadernador que la transitaba
  • Por no decir de las innumerables referencias a České Budějovice y otras ciudades cerveceras. 
Teniendo en cuenta todo esto no es extraño encontrar en muchos artículos de breweriana al buen Soldado Švejk junto a una jarra de cerveza o sencillamente posando. Pero en todos, todos los casos, su figura es inconfundble. Vamos a ver una muestra de algunas piezas de posavasos que poseo en mi colección de diversos países.


Budweiser para el mercado ruso.
Svejk no ha pasado desapercibido
ni tan siquiera para aquellos contra
los que combatió

También presente en posavasos de
la lejana Finlandia, que es nombrada
en el libro por alguna batalla
















Bulgaria, si bien no formó parte
del Imperio, también ha sacado
algún posavasos
con su nombre
Polonia tampoco podía faltar
como componente, en parte, del
Imperio Austrohúngaro














Otro posavasos ruso de bonito diseño con Svejk en uniforme de campaña


Hay muchos más, sobre todo checos y eslovacos. Estos son tan solo una pequeña muestra de posavasos dedicados a este simpático y singular personaje. Por último, no quiero dejar de pasar la ocasión de recomendaros este libro. No habla de técnicas de cerveza, ni de estilos cerveceros raros recuperados del pasado, etc; pero creo que sí es digno como para crear contenido con el fin de dedicarle una entrada en mi blog... y es que el mismísimo Bertold Brecht(3) dijo: "Si me pidieran que eligiera tres obras literarias de este siglo que formaran parte de la literatura universal, diría que una de ellas es, sin duda, Las aventuras del buen soldado Švejk de Hašek".

Foto(4) de aquí

Salud y mucha birra...

(1)Este que me he leído yo ha sido editado por DEBOLS!LLO 4ª Ed. ISBN: 978-84-9908-249-3. Dep. Legal: B-7407-2011. Traducción a cargo de Monika Zgustova.
 
(2)Galitzia: área justo al norte de los Cárpatos, al este de la Pequeña Polonia (zona de Cracovia), la Subcarpatia, Silesia y el norte y noroeste de Transilvania y la región rumana de Moldavia (Fte. Wikipedia).
 
(3)Bertold Brecht es un poeta y dramaturgo alemán de los más influyentes del Siglo XX. (Fte. Wikipedia).

(4)Tomada en Eslovaquia pero también se pueden encontrar estatuas en su honor en Donetsk y Kiev (Ucrania), en Budapest (Hungría), en Przemysl (Polonia) ... y por supuesto en la Rep. Checa en la región de Bohemia.

lunes, 12 de marzo de 2018

El coleccionismo de los salvagotas

El pasadísimo sábado 28 de octubre se celebró en las instalaciones el Encuentro de Otoño del Club de Coleccionismo Cerveceros Español (CELCE). Fue en este encuentro en el que aparte de conseguir buenas piezas para mi colección en cuanto a posavasos españoles y portugueses se refiere, que como siempre digo es mi primer objetivo, en donde conseguí mi salvagotas número 1000, en este caso de la cerveza Sezoens de la Brouwerij Martens.

Y para los novatos en esto, ¿qué es un salvagotas?: un trocito de papel, generalmente redondo, con un agujero en medio y un corte radial a él, el cual tiene el mismo fin que un posavasos: recoger las gotas que salen alrededor de, en este caso, la copa debido a la condensación que se forma por la diferencia de temperatura de la cerveza contenida en la copa con la del ambiente. También llamados baberos.

Los colecciono desde que empecé a coleccionar posavasos, esto es hace unos veinte años pero es a partir de este año cuando he ido buscando y haciendo cambios más a menudo, en parte por mi saturación en cuanto a los posavasos se refiere. ¿tener una colección de más de 3000 posavasos españoles y constamente consiguiendo cosas puede llegar a agobiar?. Indudablemente sí y de vez en cuando no está mal cambiar de aires hacia otras de mis colecciones "satélites".

Mi colección de salvagotas ha crecido enormemente en cuanto a alemanes, que como todo el mundo puede imaginar, es allí, en Alemania, en donde más abunda este tipo de breweriana. Pero tampoco quisiera olvidarme de otros países que han incrementado estos meses mi colección: Francia, Bélgica, Austria, Luxemburgo, Holanda,...


Ni que decir tiene de esos países de los que he conseguido el primer ejemplar: Letonia, Estados Unidos, Suecia, Eslovaquia, Polonia, Suiza, Turquía. En el caso de España últimamante he podido conseguir el único que me faltaba de la cerveza canaria Dorada (foto de arriba). Debo decir que en nuestro pais sólo se han diseñado 10 y en mi colección hay 8; me falta un ejemplar de San Miguel 1516 y otro de Cruzcampo.

Los dos único españoles que me faltan en la colección
Ahí van unas imágenes de algunas de las rarezas por países que tengo en mi colección:



Encantado de volver a escribir una entrada dedicada al coleccionismo a la vez de dar a conocer este tipo de breweriana. Y... ya sabéis, si localizáis o tenéis alguno estaría agradecido de adoptarlo para mi colección. Tengo cientos de repetidos para intercambiar.

jueves, 6 de julio de 2017

Sobre el coleccionismo breweriano... un pensamiento


Hay veces que toca hablar desde lo más profundo del alma, más bien hablar... pensar.

Desde hace unos meses veo que como si fuera una pandemia la desgana por dejar de coleccionar objetos relacionados con la breweriana; eso unido a algunos "malos rollos" que han habido en las redes sociales da... eso, que pensar. 

Hace cosa de seis meses José B.S.S. publicaba en las redes sociales que dejaba el coleccionismo. Uno de los mejores coleccionistas, si no el que más, de objetos cerveceros de su querida Estrella Galicia lo dejaba porque "los coleccionistas no somos queridos por las grandes marcas". Ahora está más dedicado a catalogar todo lo que tiene, que no es poco; aunque si aparece algo que no tenga va a por ello.

Hace un par de meses yo mismo me tuve que deshacer de mi colección de tapas de barril de cerveza. Con pesar al principio, ya que cuesta mucho ir juntando las piezas, muchas de ellas muy antiguas, pero cuando eso se convierte en obligación ya no gusta tanto..., y además no gusta nada si la propia colección te la están haciendo algunos amigos también coleccionistas cerveceros por el hecho de que uno mismo la tenga parada. Y lo bueno..., o lo malo, según cómo se mire es que aquella colección de tapas de barril no será la única que abandone mi habitación para proporcionar otro hueco a no sé qué, siempre hay algo...

Desde hace un par de semanas mi buen amigo Txema M. anunció que dejaba el coleccionismo de posavasos de cerveza. Como un tsunami la noticia recorre las redes. Uno de los mejores coleccionistas, uno de los decanos de este tipo de breweriana lo dejaba y no había marcha atrás. Según él “ya no disfruta de las colecciones ni seguir el ritmo del material que constantemente va apareciendo”. Hace años se deshizo de su excelente colección (por lo que me han contado “los viejos del lugar”) de latas de cerveza. En estos momentos nos cuenta que continúa coleccionando las chapas de cerveza, agua, etc. de España.

¿Quién será el próximo que diga que se cansa de coleccionar? ¿A qué hemos llegado en esto del coleccionismo? Una vez que empezamos, ¿estamos obligados a seguir con ello para toda la vida? ¿Qué nos ata?

Llevo coleccionando material cervecero desde el 1998 cuando empecé rebañando mis primeros posavasos de una cervecería ya cerrada en Madrid. Aún los recuerdo: uno de Grimbergen y otro de Barbar. Todo fue el empezar. De ahí, de ir cogiendo los posavasos de todas las cervecerías a donde iba, a conseguir mis primeros rusos, luego los africanos, uno de la Zambezi, asiáticos y centroamericanos... A medida que se va consiguiendo material, mucha de las veces gracias a internet el hueco disponible en casa es menor. Una cosa y la otra son inversamente proporcionales. Las redes sociales hicieron el resto y para un coleccionista no enfocado en un país, como no es mi caso, puede ser inimaginable la información que debe procesar (intercambios, novedades, memorizar los que tiene,…). No me puedo hacer a la idea pero yo me cansé de coleccionar posavasos de cerveza de todos los países habidos y por haber. Ahora centrado en España y Portugal es bastante más llevadero; aunque en algunos momentos puntuales llegue a agobiar.

Y hasta ser enfermizo, pero no en el estricto sentido de la palabra. Soy de la opinión que lo más gratificante del coleccionismo es la oportunidad que se te brinda para encontrar ese objeto, ya sea posavasos, etiqueta, botella serigrafiada, etc. fuera de lo común; y por encima de cualquier cosa, todo el proceso de búsqueda que ello conlleva. A mí me ha pasado no pocas veces que tras buscar cierto material durante años, en un momento y con unas circunstancias dadas ha aparecido ese mismo como por arte de magia y como si me hubiera estado esperando todo el tiempo. Por regla general los estudios acerca de ello dicen que el coleccionista se caracteriza como una persona organizada y hasta cierto punto obsesiva; buscando, muchas de las veces, de ampliar conocimiento dentro de una rama; e incluso me atrevería a decir que agiliza la memoria y retrasa el envejecimiento neuronal.

Y por ello creo que el que ahora colecciona algo, toda su vida lo va a querer hacer. Aunque se haya desprendido de parte de su colección, la persona lo lleva grabado a fuego en su material genético. Es irremediable y algo en lo que contra ello no se puede luchar; o acaso ¿puede una persona luchar contra su calvicie teniendo antecedentes que también la sufren? No es una obligación, es una necesidad vital.

Y es que nos ata la pasión. Como he dicho más arriba por el hecho de conseguir una pieza que nos falte; o porque esa pieza sea única o incluso que no esté catalogada hasta ahora, etc. El psicólogo Ricard Cayuela afirma que “la actividad de coleccionar resulta beneficiosa en muchos sentidos porque produce relajación y la satisfacción anímica de conseguir cosas, además de la contemplación de algo que para el coleccionista resulta bello o precioso”. Y esa satisfacción en una persona coleccionista será para toda la vida. Más si cabe si encima de todo ello la puede visualizar y mostrar a otra gente.

Las colecciones son para disfrutarlas y mostrarlas y por mucho que queramos, aquellos que tenemos ese pedazo de firma genética la tendremos para siempre. Se pueden pasar buenos momentos o algunas veces menos buenos momentos pero nunca nos podremos salir de esa necesidad que es coleccionar cosas. 

Hay una cosa que está clara: la labor que les hacemos a cualquier empresa, grupo, corporación, autónomo cervecero,... es inmensa e impagable. Guardamos como tesoros lo que ellos han hecho para promocionar su cerveza, le damos a conocer y lo divulgamos gratuitamente, ya sea en páginas webs, en redes sociales, o en los intercambios que hacemos con ello. Demasiado hacemos con seguir coleccionando esos objetos cuando muchas de las veces no somos recompensados por ello. Pero es irremediable...

Animo a todos aquellos que se plantean alguna vez en dejar de coleccionar algo. Dadle dos vueltas a ese pensamiento antes de cualquier otra opción. Repito, no se puede hacer nada contra ello. 

Ya personalizando: José, la labor que has hecho en favor de Estrella Galicia ha sido encomiable durante años, por favor sigue haciéndolo. Si ellos no te lo valoran el resto de coleccionistas sí que lo hacemos. Txema, sé que llevas por delante varios frentes a los que dedicas muchas horas pero tu colección de posavasos no se merece que sea desmenbrada entre varios coleccionistas; da una vuelta a lo que te comenté de coleccionar posavasos hasta la década de los 80 o 90, por poner un ejemplo. 

Mucha fuerza a ambos y a todo aquel que se plantea en algún momento en dejarlo. Sólo siguiendo en esta afición divulgamos cultura cervecera gracias a este sano hobby como es el coleccionismo de breweriana.