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viernes, 1 de diciembre de 2017

Taberne Saint Paul & Pot au Lait en Lieja

Segunda etapa y última en esta escapada por tierras belgas. Si el primer día decidí pasar por los Paises Bajos esta vez tocaba visitar la ciudad de Lieja, que de las muchas veces que he ido a Bégica aún no conocía. Esta vez sí que tenía un guión que seguir y dado que sólo estuve una tarde me quedé con dos locales que estaban uno al lado del otro, a la vez que céntricos.

Taberne Saint Paul

Más de ciento treinta años de antigüedad hacen de este local un lugar más que recomendable visitar. Nada más entrar en su hall sus frescos de la pared merecen una parada para verlos. Una vez dentro del local uno se ve inundado por la gran cantidad de breweriana que posee..., y billetes de muchos lugares del mundo, todo un clásico en muchos locales.

Fachada del local
La madera le da aun toque acojedor. Uno se pude sentar en la zona de la barra en los taburetes altos que tiene o pasar un poco más al fondo de la cervecería y disfrutar de la misma charla, esta vez sentado en mesas.

En cuanto a la oferta cervecera no es que sea muy especial pero entre los seis grifos que tenían el día que me pasé sí se pueden encontrar algunas referencias que son una delicia en botella... cuanto más en barril; como es el caso de la Les 3 Fourquets Lupulus que me tomé.

Los precios un poco subidos para lo que suele ser Bélgica, creo que estar pegado a la catedral tiene mucho que ver en ello.

Vista del interior
Dirección: Saint Paul, 8
Horario: de lunes a miércoles de 10:00 a 22:00
De jueves a sábado de 10:00 a 02:00
Domingos de 14:00 a 18:00
Teléfono: +32 4 223 72 17
Facebook: /Taverne-Saint-Paul-179174218795232/

Pot au Lait

Acceso desde la calle
Sí se está en Lieja creo que hay que ir a este local sí o sí. Puede gustar la cerveza o no puede gustar pero lo que uno no debe obviar es este más que recomendable lugar. Se accede a él por un pasillo un tanto angosto y a los pocos metros comienzan las mesas, tanto altas como bajas. Abarrotadas de gente joven. Según iba accediendo más al fondo reconozco varias lenguas: el local no sólo está frecuentado por jovenes de la ciudad.

Una vez se llega a la fachada del edificio en el que está propiamente el local empiezo a alucinar. La decoración que tiene es de lo más original, llena de vitrinas las cuales están repletas de decoración, con un aire pop-circense, de madera pintada de vivos colores,... Me atrevería a decir que ha sido la cervecería más bonita en cuanto a decoración se refiere que jamás he conocido con el permiso de Le Poechenellekelder (Bruselas). Dejo una pequeña muestra de fotos porque realmente merece la pena.

La fachada del local
Hall antes de llegar a la barra
Vista de la barra
La carta de cervezas es verdaderamente amplia; si bien lo que me llamó mucho la atención es que de los doce grifos que tiene cuatro o cinco estaban dedicados a alguna cerveza afrutada. Ojo!!, he dicho afrutada, que no lambic..., que si no, es cuando no salgo de allí. En mi caso probé una Grain d'Orge La Bestiale; ligeramente maltosa con leves notas cítricas.

En resumen, una cervecería la cual a los beer-geeks solemos llamar un "must". Todo un acierto en mi planificación de ruta sin haber visto fotos anteriormente; con buen ambiente, excepcional decoración y más que suficiente carta de cervezas como para disfrutar haciendo unos cuantos "ticks". Al igual que en el caso de la Taverne Saint Paul los precios un poco altos; pero en este caso ello se compensa por la belleza del local.

Dirección:







lunes, 19 de agosto de 2013

Lugares cerveceros con encanto. #1 Gambrinus Drivers Museum

Esta nueva sección y ya van unas cuantas que llevo abiertas y que muy lentamente tienen continuación está dedicada a aquellos lugares con temática cervecera con su encanto propio. Museos, exposiciones, micros, etc. Todo tendrá cabida. Visto desde el plano tanto turístico como el mío propio, en donde pondré una breve descripción del lugar y en el que colgaré más fotos que otra cosa.

Espero que guste.

*     *     *     *     *

La primera entrada me voy a situar en Bélgica. Que este país es mi debilidad no es nada nuevo. Más en el plano cervecero que en el de la breweriana. En este último caso ya hace mucho que dejé de coleccionar posavasos de cervezas belgas ante la ingente cantidad que salen anualmente; actualmente sólo me dedico a coleccionar posavasos de este país de cervezas de navidad. Una temática que se caracteriza por tener no pocas piezas precisamente.

Esta entrada está dedicada al Gambrinus Drivers Museum (en adelante GDM) que lo visité allá por el 2010 aprovechando que asistí a un encuentro de coleccionismo en Moutfort (Luxemburgo) y al que fui a visitarlo el domingo por la mañana antes de cojer el avión de vuelta a España junto a otros coleccionistas de BCN.

Logotipo de su web


La fachada del GDM ya impresiona de por sí. Ubicado en la ya cerrada en 1975 Brasserie Bouty, creada la cual ejerció de maltería durante la existencia de la Brasserie, en Romedenne, una localidad muy cercana a Philippeville, al sur de Charleroi.

Fachada de la Brasserie Bouty y un camión de cerveza Cardinal

En ella se puede ver todo tipo de breweriana dedicada a los vehículos de reparto de cerveza. Desde los antiguos coches de caballo a los modernos trailers, pasando por los camiones cerveceros que durante el desarrollo de las dos Guerras Mundiales se dedicaron al tema logístico pero visto desde el plano bélico. Todo ello está muy bien documentado y organizado en muchísimas vitrinas en donde se pueden ver carteles antiguos, posavasos, etiquetas, miniaturas, botellas con su etiqueta, fotos antiguas, placas cerveceras que iban colgadas en los camiones, botellas al ácido y por supuesto camiones originales restaurados.

Siguiendo una breve guía al llegar al GDM en frente de la puerta de entrada aquel día se podía ver este bonito camión de época de la Brouwerij F. Boon.


Nada más entrar al museo impresiona ver colgando literalmente del techo el chasis de un Saurer 5AD de 1927 el cual transportaba cerveza Whitbread.

Chasis de un Saurer 5AD de 1927

Placas para colgar en los laterales de los camiones promocionando la cervezas que transportaban.


El museo está repleto de vitrinas en donde se puede ver todo tipo de breweriana relacionada con los vehículos a motor.




No pueden faltar algunas referencias españolas






Bonitos carteles si bien no dedicados a los vehículos a motro, si dedícados a diversas formas de transportar cerveza los cuales no dejan de ser muy curiosos por sus diseños de los años 50-60.



Por supuesto también hay presencia en las vitrinas de aviones con publicidad de cerveza.


...E incluso dentro de la antigua Brasserie se pueden encontrar varios vehículos perfectamente restaurados.

Lloyd Lt 600 de 1960



No sé si ahora pero por aquel entonces a las puertas del museo, fuera de lo que era su instalación, se podían ver unos 20-30 palets de botellas de cerveza de cristal no recuerdo si serigrafiado o tallado o grabado al ácido, al igual que tampoco recuerdo la marca. Aunque tuve la tentación de llevarme unas cuantas botellas no podía meter nada más en la maleta, y seguro que me iba a pasar de peso al cojer el avión. Ya sabemos cómo se las gasta la conocida compañía low cost irlandesa con el tema del peso de las maletas... Sólo me dio para rebañar unos tapones de cerámica de las extintas Brasserie Devaux de Philippeville (+???) y de Brasserie Labor de Mons (+1962)



Tapones de cerámica



Espero que os haya gustado y picado el gusanillo de visitar este idílico lugar en cuanto tengáis ocasión. Ah! por cierto, se me olvidaba. Incluido en el precio de la entrada estaba incluido un libro de cerveza titulado 'Belgium by Beer; Beer by Belgium', del que ya tomé algunas referencias para esta entrada y una copa de cerveza Hapkin en el bar que había dentro del museo.

Para más información no dejéis de visitar su web: http://www.gambrinus-drivers-museum.be/indexen.htm

martes, 10 de enero de 2012

Delicatessen I - Cantillon

El primer encuentro con esta cerveza fue en su misma casa. En noviembre de 2008 fui por primera vez a un encuentro de coleccionismo de posavasos internacional a Hoegaarden (Bélgica) junto a otros dos coleccionistas y amigos: Eduardo y José Luis. Tuvo lugar el sábado del primer fin de semana de noviembre. El viernes previo había que hacer tiempo visitando Bruselas y qué mejor forma que hacer algunas visitas obligadas a los templos cerveceros y sitios de interés. así es como surgió la visita a la Brasserie Cantillon.

Desde fuera el edificio es algo sobrio, de no haber letrero nadie puede decir que haya una cervecera dentro. Una vez dentro parece que uno se traslada muchos años atrás. Limpieza casi manuel de toneles, madera por todos los lados en las vigas, paredes, etc, telarañas, polvo,... y es que por algo en este templo se elaboran las mejores (o cuasi mejores) cervezas de fermentación espontánea del mundo.

Para realizar la visita guiada... por nosotros mismos junto a una fotocopia de papel con al historia de la Brasserie en castellano, se pasa por todos los sitios: desde donde tiene lugar la mezcla de malta con agua hasta el almacenaje. Llama especialmente la atención la cuba, o mejor dicho, bañera de fermentación. Únicamente levantaba un palmo de alto, pero eso sí, muy extensa. Con ello se favorece que hay mayor superficie de cerveza en contacto con el aire, en contacto con aquellas levaduras que campan libremente por este lugar.

Al finalizar la visita se nos dio una pequeña cata de un par de Cantillon. Una creo recordar era la Kriek, y otra pudiera ser la Gueuze, aunque no estoy muy seguro. Expectación... primer sorbo decidido... uffff... tiene algo... segundo sorbo ya con los labios de piñón... efectivamente tiene algo... que no me gusta nada de nada.

Lo siguiente ya los que asistimos, sobre todo José Luis y yo, fue mofarnos de la propia cerveza, no sin antes causar algo de estupor por nuestras mofas entre los asistentes al templo cervecero. Por qué sería...


Más de tres años después me he decidido dar una segunda oportunidad a este tipo de cervezas. Hablando con un maestro cervecero alemán me comentó que a una cerveza no se la tiene pillado el 'punto' hasta que no se la cata 100 veces..., en fin.

Primero me he ido concienciando de este estilo; probando algunas que si bien no son por enteramente por fermentación espontánea, sí que tienen similitudes. Este es el caso de las Rodenbach o la Rodenbach Grand Cru (grata experiancia); así como algunas afrutadas.

Vi una botella de Cantillon Kriek en una conocida tienda cervecera de Madrid y pensé "...y por que no?". Mi valoración es bastante mejor que cuando la probé en la Brasserie, una pena porque el lugar era idóneo para disfrutar de estas cervezas. La Cantillon Kriek es rojiza con espuma rosa de fácil formación pero que se disipa y desaparece muy rápidamente. El aroma es acido, agrio y con cerezas -la Brasserie se jazta de elaborar sus cervezas, o al menos la kriek, con cerezas naturales-. El sabor tiene cierto toque 'viejuno', a madera, seco, más cerezas y acido, con un final prolongado y si se me permite avinagrado; lo cual no es una mala característica tratándose de este tipo de cervezas. Bastante carbonatada, picant, ligera de cuerpo.



Al menos esta segunda vez he visto a esta cerveza de otra forma, concienciado con lo que me iba a encontrar. Por otro lado haber probado anteriormente estilos similares quizás haya favorecido a: primero, que esta segunda oportunidad que le he dado a la cerveza haya merecido la pena; y segundo, me anime a buscar otras cervezas de la misma Brasserie.

Moraleja: "Toda cerveza merece una segunda oportunidad"...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Encuentro de coleccionismo en Hoegaarden

Otro más, y ya van cuatro he asistido al que para mi es el mejor encuentro de coleccionismo por los que me he movido. Bien es cierto que internacionalmente he estado sólo en Luxemburgo y Portugal, pero también es cierto que el ambiente cerveceramente hablando que tiene Bélgica no lo tiene otros lugares.

El fin de semana comenzó el viernes con madrugón de "notemenees" para cojer el avión rumbo al Aeropuerto Nacional de Bruselas a las 0630 de la mañana. Llegado al aeropuerto y tras una caminata bastante importante recogimos las maletas con todo el material. Allí es donde me vi con otros coleccionistas con los que iba a asistir al encuentro Eduardo, Mikel y Rafa, con sus respectivas parejas procedentes de Barcelona.

El viernes había que ocupar el día haciendo una ruta por alguna zona que no conociéramos y nos dirigimos a Tournai, ciudad en la que visitamos lo más característico y comimos.



Después de esto fuimos a la micro Frasnoise en Frasnes-lez-Buissenal en donde pudimos degustar las dos variedades de cerveza de que disponen. La Givrée Frasnoise es una cerveza color ámbar con notas frutales y con un sabor levemente dulce al principio con un final moderadamente amargo. La Frasnoise Rétro lo que más me sorprendió es que los 6.5 grados que marcan en su etiqueta no los aparenta la cerveza. Aroma a maltas tostadas y sabor igualmente tostado con un retrogusto caramelizado y persistente al paladar.






Ya sólo nos quedaba por visitar la ciudad de Mons, dominada por las imponentes torres-campanarios y por su enorme Colegiata. Lo malo es que ya había oscurecido y no se pudo tomar bien detalle de todo.


Después vuelta a Bruselas para cenar y tomar las cervezas de rigor por los sitios clásicos Delirium Café, Manneken Pis, Le Poechenellekelder. No había que castigarse mucho que al día siguiente tocaba dura jornada de encuentro.

El sábado tras unas cuantas vueltas por medio de la campiña cercana a Hoegaarden (si no nos perdemos no somos nosotros) dimos por fin con el Sporthalle en donde se celebraba en encuentro. Una de las pocas veces que llegamos antes de abrir las puertas, así es que dio tiempo de saludar a los grandes coleccionistas que sólo vemos una vez al año Wolfgang Dietrich, Volker Petri, Marc Obri, André Slikker... Una vez dentro cambios y más cambios de los cuales no tengo ningún documento gráfico ni de antes, ni durante, ni de después. Esperemos que algún otro coleccionista me pueda mandar las fotos y ya las pondría en este apartado.

En cuanto a material se refiere me traje unos 700 posavasos, la gran mayoría exóticos y media docena de españoles bastante buenos y difíciles de conseguir. Dejo unas fotos del material conseguido.


El sábado por la noche tocaba descansar y tomar unas cervezas tranquilamente por Bruselas. No faltaron las cervezas de navidad, que mientras que el viernes cayó una Gouden Carolus Christmas (color marron oscuro de espuma cremosa y persistente. Aroma a frambuesas, cerezas y azúcar moreno. Sabor frutal con un final dulce y duradero), el sábado le tocaba el turno a una Bush de Nöel (Color ambar oscuro de espuma cremosa al principio que rápido se disipa. Aroma a maltas tostadas, caramelo y seco, difícil de apreciar los 12 grados que tiene esta cerveza. Sabor frutal, azúcar moreno, vínico, alcohólico y muy dulce con un final ligeramente amargo).

El domingo quedaba recoger todo y preparar la velta a Madrid no sin antes hacer la última "cata" de mi estancia en Bruselas, le tocaba el turno a una Bush Prestige que compramos en Tournai, todo un cañón para tomar a las 1130 de la mañana (Marrón turbio con espuma cremosa, tostada y de buena persistencia. Aroma dulce, alcohólico y seco. Sabor alcohólico, ligeramente amargo, notas frutales y miel, y toques a coñac y madera. En el paladar resulta una cerveza con bastante cuerpo y un retrogusto seco y con dominancia de sabores a miel)

Eso es todo. La vuelta del avión la pude hacer mejor que la ida no se sentó nadie a mi lado y tocaba el "descanso del guerrero".

No sé si este será el último encuentro al que voy en un tiempo y es que las circunstancias familiares mandan. Pero sea el último o no, será para apuntar como uno de los grandes encuentros a los que he asistido.

Gracias a todos por hacer que sea perfecta la estancia con los amigos.

Hasta la próxima crónica de un encuentro (ya digo que no sé cuando), pero no obstante seguiremos informando en este blog de ambiente cervecero de cualquier otro tema. Mientras escribo este artículo debo decir que estoy degustando una Spigha Gurugú que me proporcionó Txema Millán durante el encuentro de Barcelona hace poco más de dos semanas. Es una cerveza turbia, marrón y de espuma persistente. Aroma a levaduras, chocolate, caramelo y maltas tostadas. Sabor ligeramente dulce al principio y un final levemente amargo al final, algo "aguada", en donde también domina los sabores a levadura.