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domingo, 8 de mayo de 2016

#LaRonda41. Fragmentación del mercado, one hit beer y cintas de vidrio

Después de varias Rondas en dique seco en las que mi participación fue nula, en unos casos por falta de tiempo y en otros..., ni lo sé; me decido a retomarlas. En esta ocasión es Jorge aka CERVERIANA el que nos propone un tema más que candente que se repite una y otra vez en nuestra cabeza cada vez que vamos a comprar cerveza a una tienda especializada.

Como ya viene siendo habitual Jorge nos propone en su blog innumerables preguntas, desde aquellas existencialistas hasta las que van directamente al grano del tema principal: la cantidad de referencias, de novedades, la falta de referencias fijas, etc. Vamos a ver cómo expongo lo que pienso sin haber leído previamente nada al respecto de otros blogs para no verme influenciado...

Viene siendo una tónica general desde hace un tiempo a esta parte. Anteriormente iba a una tienda y para escoger cerveza no tenía ninguna duda. La primera y principal premisa era no haber bebido anteriormente la cerveza, ¿precio? daba igual. Pillaba una balda por banda y una, otra, y otra..., llenando cajas. Menos mal que esta tendencia ha cambiado, al menos en mi, y de un tiempo a esta parte la primera premisa es ese precio que antes no miraba; la segunda son las críticas recibidas a esa cerveza; la tercera haberla o no haberla probado. Bien es cierto que casi nunca llego a la tercera premisa y me quedo con las dos primeras. Y es que, algo ha cambiado...

Sobre el precio ya se ha hablado más que suficiente por las redes sociales en las últimas semanas y no voy a volver a mencionar de nuevo mis razones; el cómo veo yo la subida de precios que ha habido dentro de este ámbito y el descontento generalizado que existe en torno a ello. Una cosa está clara. Aquí se habla mucho de burbuja y otras zarandajas pero lo que sí es cierto que la cerveza es hoy por hoy un producto de moda. Soy de los que piensan de un tiempo a esta parte que estamos hablando de cerveza, simple y llanamente cerveza, una bebida con la que disfruto, comparto, aprendo, me divierto y que en mi caso no me voy a ver envuelto en esa "halo" que rodea a la misma hoy por hoy. Me niego.

Este último hecho, el que la cerveza sea un producto al alza y que esté de moda ocasiona esta otra situación: llegar a una tienda especializada en cerveza resulta muchas de las veces estresante. Sólo por ver todas la referencias nuevas que tienen y su gran rotación este hecho en sí ha pasado de ser una situación en la que había unos patrones (marcas) fijos en donde elegir, reputadas, con buenos productos (y precios) y buena continuidad de los mismos a otra situación bien distinta en la que uno se puede encontrar muchísimas referencias que una semana antes no las había, de las que existen muy pocas críticas sobre ellas y en muchos de los casos en las que la continuidad de los lotes es un tanto irregular. Cómo vamos a poder comprar una cerveza que hace diez días nos han hablado bien de ella si sólo llegan un par de cajas y en cuanto se acaba..., otra vez será. No cabe la menor duda que el mercado de la cerveza craft va enfocado a un público en busca de nuevas referencias, caprichoso, insaciable y en muchos de los casos dirigido a coleccionistas y beer-hunters en búsqueda de nuevo material cervecero para sus colecciones o ticks para sus valoraciones cerveceras en la Red. Aún recuerdo eso de ir a una tienda y encontrarme con una botella de 75cl que costaba "xn" y como me faltaba la plaquita de cerveza (de esas tipo cava) iban al menos dos al container, para mi colección y para mis cambios.

Bien es cierto que desde el principio me considero un beer-hunter. Tomo prestado este adjetivo más propio de Michael Jackson, que para eso fue el primero. Muchas de las veces sin otra preocupación que beber más cerveza durante un año que el anterior... "A ver si supero las 800 cervezas diferentes probadas en 2012", me decía. Se dice pronto: 800 cervezas diferentes en un año, pero es que este año ya llevo 203 diferentes... Ni me pongo a pensar ahora mismo el coste, dinerario o de salud, de tal burrada. No soy el único beer-hunter. Hemos sido y somos muchos. Parte de la culpa de la gran rotación de cervezas es nuestra y sólo nuestra. Nosotros hemos sido los que hemos alimentado a ese monstruo y queremos parecernos a los EEUU o a conocidísimos elaboradores europeos, que no por ello tienen que ser del todo buenos, en cuanto al número de referencias elaboradas. No nos conformamos por un producto estable y bueno, queremos cosas diferentes cada vez. Somos insaciables. Si una IPA está elaborada con Sorachi, queremos que hagan la misma con Citra, otra con Nugget y otra con lúpulo transgénico plantado en la ladera del Monte Fuji. No hay límites. Todo vale para hacer caja, para tener un tick en RB o en Untappd; o, por qué no, para hacer un poco de postureo en las redes. Otro tema del que ya se ha hablado largo y tendido en otra Ronda (precisamente de Jorge, también).

Pienso que si esto pasa es porque nosotros lo hemos permitido, comprando hace un par de años todo lo que salía y encumbrando a la cerveza a un status social que antes no tenía. Creo que los españoles somos por naturaleza unos tipos que pasan del 0 a 100 en tres picosegundos y que nos dejamos llevar según las masas, no tenemos término medio en ningún aspecto. Confío en que todo esto vuelva a su cauce, del cual nunca tendría que haber salido y que la historia y la producción cervecera ponga a cada uno en su lugar. Muchos en la pomada como hasta ahora, y otros, por mucho que me duela, desapareciendo, formando eso sí, parte de la historia cervecera craft española y pensando que pudiendo haber elaborado dos o tres buenas referencias fijas se fueron por las ramas del lúpulo transgénico plantado en la ladera de Monte Fuji.

viernes, 20 de noviembre de 2015

#LaRonda37. Postureo

Jorge Cerveriana es el que nos convoca en esta ocasión a #LaRonda sacando un tema el cual, en la era en la que estamos en donde los 'unos' y los 'ceros' van a una velocidad que no nos damos ni cuenta; y con la divulgación en redes sociales que existe hoy día, está más en boga de lo que a mi personalmente me gustaría: el Postureo.



Cuando me apunté a esta ronda Jorge en su blog me contestó: "...espero tus letras, siempre sinceras...". Creo que va ser complicado no ser fiel a esa idea, jejeje.

Sin seguir el orden establecido por Jorge voy a ir respondiendo a diversas preguntas. La primera pregunta que plantea es ¿a quién beneficia esto?. Creo que con la respuesta voy a tocar muchas preguntas. Beneficio ¿para quién?, yo lo veo muy claro, puntualizo:

  1. Al elaborador de la cerveza. Cuantas más veces aparezca esa cerveza en manos de un freaky en posición selfie en FB más crecerán los incentivos de esa empresa/elaborador.
  2. Al propio local si nos hacemos ese selfie y ponemos la ubicación. Si estoy en el Moeder Lambic me jacto de ello y ese local sube en el escalafón un poquito más alto de lo que ya pueda estar, aparte de hacer más caja...
  3. Al distribuidor. Sabemos quienes son y dónde están. Esa cerveza va a estar ligada para siempre a ese distribuidor que la ha traido en condiciones más que óptimas en una urna de titanio en un contenedor al vacio para que no se alteren sus condiciones organilépticas.
  4. Al propio consumidor. ¿A consumidor?, pues claro!!. Los neurotransmisores empiezan a activarse, se liberan endorfinas, produce exaltación el hecho de tener entre las manos una cerveza única en su especie, y todo eso produce una sensación de bienestar.
  5. Al resto de individuos que ven esa foto en las redes sociales. Si ven la foto por una y otra vía es porque mantienen cierto vínculo con esa persona agraciada. Siempre será satisfactorio que alguien al que uno conoce ha conseguido algo bueno.
¿A quién no beneficia?, al bolsillo de ese individuo que tiene cara de satisfacción en el selfie. No cabe duda: me hago una foto con una cerveza "X", y empiezan a aparecer los 'jokers' de poker en los ojos del productor; me la hago dentro de un local, y ademas aparecen los símbolos de los dólares ($$$$) en el dueño del local; que sabemos quién la ha traído, empieza a sonar retumbando en la cabeza la canción de Money de Pink Floyd en aquel; ¿y nosotros?, seguimos con cara de satisfacción en el selfie...

Pero, ¿qué vamos a hacer?, está en nuestra propia naturaleza intrínseca. Creo que debe formar parte de nuestra propia firma genética. El ser humano, tan complejo y a la vez tan simple. ¿Quién no se ha sentido orgulloso porque su perro (el que lo tenga) sabe hacer una pirueta en el suelo y lo publica en la redes sociales?; o con un coche recién comprado, ¿quién no ha hecho el típico movimiento de brazo sacándolo por la ventanilla y diciendo para sí "Me gusta conducir...", cuando le veía el vecino del cuerto?; o a ese vecino no le ha dicho..., Ah!, pero, ¿no sabes la diferencia entre una Stout y una Porter?, ¿y entre una IPA y una Session IPA?.

Son situaciones que pueden resultar graciosas pero son así. No sólo en el campo de la cerveza, sino en todos los campos. Si yo fuera un friky de la ginebra y estuviera en un círculo de gente que domina ese tema podría decir que tal noche me preparé una ginebra con lima kaffir y nueces de macadamia en algún foro y me sentiría tan pancho porque creo tendencia. Si lo fuera del cine negro pondría en FB para que todo el círculo de personas que me conoce dentro de ese ámbito que cierto día he visto una película iraní de los años 50..., por supuesto en versión original...

En definitiva..., siempre vamos a querer hacer ese postureo y yo me sitúo el primero. El que nos coloca en un lugar dentro de un campo que dominamos y nos sentimos a gusto..., si no es a la hora de comprar una cerveza, es a la hora de beberla...

Pero voy a ir más allá. ¿Es esto propio de una persona como ente independiente?. Qué pasa cuando vemos una cerveza que se "apellida" Born to Die 04.07.2015. ¿No está creando, en este caso la cervecera, cierto postureo en torno a su marca?. O de esa cerveza embotellada en botella de cerámica con forma a caldera de cocción a precio estratosférico.

Siempre va a haber postureo, es inevitable. Ya sea por parte nuestra, ya sea por parte de los productores, y todos aquellos que están alrededor de este mundillo y es que cuando una cosa está de moda..., es lo que tiene.

domingo, 25 de octubre de 2015

#LaRonda #36. El precio de la cerveza en los bares

Nueva convocatoria de #LaRonda y en este caso es Adrián desde Cerveza Rudimentaria el que nos convoca con el fin de opinar sobre el precio de la cerveza en los bares; haciendo también hincapié en el servicio ofrecido y cuidado del cliente/producto.


Soy de Madrid y vivo en Madrid y es sobre ello en lo que me voy a centrar con el fin de justificar lo siguiente: En Madrid es caro beber cerveza que no sea industrial.

Le pese a quien le pese, como siempre suelo ser, muy claro.

Ya no salgo mucho por locales y salvo algún viernes que por el hecho de salir antes del trabajo me permito alguna licencia y alguna escapada nocturna (el viernes fue la última desde hace tiempo) he de decir que si uno quiere disfrutar bebiendo cerveza tiene que ir preparando la cartera haciendo un buen desembolso al final de la sesión.

Que Madrid es más caro que otras ciudades es más que obvio y no es que lo piense yo sino que es un hecho más que fundado. ¿Justifica eso que tengamos que pagar un precio más alto por una cerveza que en otra ciudad, por ejemplo, llámese Albacete (ya que estoy allí por trabajo durante tres semanas) o Zaragoza?. Pues en parte sí. Sólo por el coste de alquiler del local se va una buena parte de gastos que pueda tener el propietario. Pero eso no debe nublarnos y pensar que todo vale. Pagar seis euros o incluso más por una pinta de cerveza española artesana me parece caro no, lo siguiente.

Hace poco uno de esos viernes a mediodía como comento fui a un local en el que la media pinta estaba en cinco euros y la pinta en ocho y medio. Bueno era canadiense, aún así... Vale que la cerveza está mejor en grifo que en botella pero no sé hasta que punto puede merecer la pena ir al local en el que probablemente uno no se vaya a beber sólo una o quedarse en casa bebiendo de esa misma cerveza en botella de 75cl. Vamos que ni que la hubieran traído a remo.

El servicio ofrecido. Si voy a un local cuento ya, al menos por mi parte, que el servicio es bueno y las condiciones de la cerveza perfectas. Cuando repito en los locales donde voy es porque pasa eso. Si habren un local nuevo, lo visito y si no me ofrecen lo indicado más arriba ya me han visto otra vez. Pero, ¿tiene el cliente que pagar que el local esté decorado con maderas de teca, que tenga 20 grifos y más aún que figure entre los mejores sitios cerveceros no sólo ya en su ciudad sino en el mundo?. He visto que no son solo los locales los que se aprovechan de esto sino también alguna tienda, brewpub, etc.

No me vale que me digan que el propietario tiene que pagar además del alquiler, la luz, el agua, el coste de limpieza, el mobiliario, etc, etc, etc, porque pienso yo que cuando uno se enfrasca en un proyecto así son gastos que tiene que asumir y contar con ellos pero, por favor, sin que ello repercuta en un sobrecoste o un abuso a la hora de cobrar una cerveza.



Por otro lado hay una cosa que no me explico. En este caso voy a empezar la casa por el tejado. Montar un local en Madrid creo que es más que rentable. Como setas en otoño. Parece que se ha abierto la veda y aquí lo queremos hacer todo ipso-facto intentando llegar de la forma más rápida al mismo nivel que otras ciudades españolas, Barcelona sin ir más lejos. Pero hay una cosa que no entiendo: si hay muchos locales, ¿no hay más competencia?. Si hay más competencia... ¿por qué no bajan los precios?

En definitiva. Madrid es caro. Muy caro. A pesar de todo esto que se viene viendo desde hace meses no hay forma que disminuya. Ni que aparezcan más locales, ni que hayan más canales de distribución, ni nadap por el estilo. Cosa que me fastidia y hace que cada vez disfrute más de tomar las cervezas en casa. Yo no me puedo permitir, sin contar motivos familiares, el salir los fines de semana y gastarme un pastizal en cerveza en un local y no creo que sea el único que esté en esa situación. Por mi como si quieren subirlos más. Seguiremos disfrutando más en casa y si se tercia una salida, será una entre cien propuestas que tenga.

sábado, 19 de septiembre de 2015

#La Ronda 35: Macrocerveceras y microcerveceras: enemigos íntimos o amigos de conveniencia

Después del parón veraniego de La Ronda volvemos a estar ahí, unos días en los que muchos bloggers nos ponemos de acuerdo para hablar sobre un tema que gira en torno a lo que en definitiva nos une: la cerveza.

Esta vez ha sido Gonzalo del blog Humulus Lupulus el que nos ha propuesto el siguiente tema: Macrocerveceras y microcerveceras: enemigos íntimos o amigos de conveniencia.

El papel de las macro dentro del sector artesano se lleva produciendo desde hace cosa de año y medio más o menos. Mahou, La Zaragozana, Cruzcampo, Heineken España han hecho sus escarceos con la cerveza artesana. La serie de Casimiro Mahou, Ambar Craft, Cruzcampo y Amstel Fresca son algunos ejemplos que en algún caso han pasado sin pena ni gloria. El motivo no puede ser otro porque quizás el mercado "craft" es un mercado en auge, que no para de crecer y crecer; y además que ya no se limita a producir cervezas sin ton ni son sino que son productos muy bien elaborados y con bastante estabilidad. Quizás tengas algo de temor con lo que ha pasado en otros países de nuestro entorno, como ha pasado claramente en Italia donde el papel de las grandes cerveceras es más presencial que otra cosa.

Bien es cierto que España lleva muy poco tiempo en esto de la cerveza artesanal y que quizás ahora la cuota de consumo no represente más que el 1%, pero amigos, todo llega y estoy seguro que tarde o temprano ese mísero tanto por ciento subirá en unos años. Por otro lado está más que claro que va a costar. Ya lo hemos comentado varias veces en la blogosfera: España es un país de cañeo. Mientras a los bares les den gratis un barril de cerveza de una marca industrial llamada "x" por cada uno o por cada dos que compra el propietario no se va a poder competir.

No obstante no veo que el lugar de la cerveza industrial esté amenazado. La razón la he comentado en el parrafo anterior. La costumbre de tomar unas cañas después de una jornada de trabajo o después de dar un paseo por la tarde no se quita así como así. Y ante los precio tan "asequibles" de esas cañas, las micros no pueden competir. En estas situaciones, ¿qué se prefiere, calidad de la cerveza o un precio más bajo?. Un precio más bajo obviamente. El público general lo que quiere es refrescarse el gaznate y darle un tiento a la jarra de cerveza helada que la deje temblando sin pensar que si hubiera sido una cerveza artesanal se ha dejado más de un euro en el primer trago.

Ahora bien, ¿Por qué de ese afán que se ve últimamente a las grandes de absorver a las pequeñas?. Como solemos decir en nuestro trabajo, una micro "no es factor" para una grande. A qué viene esos movimientos de ajedrez de diversas industriales. Duvel a Boulevard y Firestone Walker, Mahou-San Miguel a Founders, y así varias más. El caso de Duvel no lo conozco pero en el de Mahou... Llevan tiempo exportando a EEUU, ¿tan mal está ese mercado desde que llegaron que tienen que hacer acto de presencia y hacer ruido comprando a una pequeña?. Creo que puede haber otras estrategias de mercado sin necesidad de ello. O es que quizás quieren quedarse con todos los derechos de distribución por media Europa de esas cervezas. Entonces bienvenido sea.

Teniendo ese monopolio; por otro lado, presencia en el mundillo artesanal (en el caso de Mahou con sus Casimiro) aunque de precio no salga del todo favorable con respecto a la calidad ofertada. Además ofreciendo una cerveza que tiene presencia en toda España y en la que se gastan un pastizal para promocionarla en el descanso de los partidos de fútbol más vistosos; y por otro, que aún no he comentado, envasar la cerveza para una marca blanca,..., lo que hacen es copar todos los ámbitos del mercado. Todo ello hace que se tenga la presencia de Mahou (sigo con el ejemplo) continuamente. 

Si uno está de barbacoa tiene las latas de marcas blancas; si uno está de cañeo con los compañeros de trabajo, allí estará la cerveza en el bar de al lado; si uno quiere salir por la noche e introducorirse en el mundo craft en algún local de noche tendrá una Casimiro; y si por el contrario ya es un comsumidor más avanzado y quiere tomarse una IPA de libro, allí tendrá una Firestone que ha sufrido el acoso de la grande para cumplir los mínimos de fabricación en un plazo dado.

Así pues. No creo que la cerveza macroindustrial esté amanazada por la craft. Ambas se mueven y van dirigidas a un público bien distinto. Además las grandes van a ser consumidas en un lugar bien diferente que la de pequeña producción. ¿Enemigos íntimos?, bueno si se quiere decir eso...; yo diría "Enemigos con dificultad de entenderse el uno y el otro". ¿Amigos de conveniencia?, puede ser pero jamás llegará a ser un entendimiento mutuo si costantemente existen los ataques unidireccionales del uno al otro o si desde un lado continuamente se veta al otro con la malita exclusividad que gozamos en los bares de nuestra ciudad.

sábado, 20 de junio de 2015

#LaRonda34: Webs de ratings de cerveza


Fiel a la cita 'rondeña' es Miguel de El Baúl de las Cervezas el que nos insta a toda la blogosfera a opinar sobre la utilidad de las Web de Ratings de Cerveza. Pocas veces hago caso del guion propuesto por el que invita a La Ronda. Más bien me limito a escribir según mis ideas/opiniones van fluyendo. Este no va a ser el caso y me voy a ceñir punto por punto a contestar las preguntas que nos propone, las cuales me parecen muy interesantes, con el fin de no dejar nada en el tintero.


Estas son las preguntas propuestas:
  • ¿Sois usuarios o consultáis habitualmente estas webs de rating de cervezas o pasáis de ellas?, ¿por qué?
  • En caso de utilizarlo ¿Qué tipo de información consultáis?
  • ¿Pensáis que realmente son útiles?
  • ¿Nos fiamos de los que dicen? ¿Por qué? (Riesgos, problemas, ejemplos, casos, etc.). 

*     *     *     *     * 

Uuario sí o no:

Uso Ratebeer, soy usuario y soy Administrador para España encargado de mantener lo más actualizada posible la base de datos con todos los fabricantes y elaboradores que constantemente salen; trabajo harto complicado de seguir, por cierto. Me sirve para saber qué he probado y qué no he probado. He de decir que me considero un 'beerhunter'. Me gusta probar de todo y por ende poner una calificación personal de todas las cervezas. A mí personalmente me parece no pocas veces imposible recordar si he bebido una cerveza o no, cuanto más si me pongo a pensar qué es lo que me pareció en un momento dado, a qué me supo o qué es lo que más me llamó la atención. La utilizo a modo de base de datos pues, sin que me importe un pepino lo que crea la gente si en algún momento dado lee mi valoración. Digo bien: mi valoración, que es mía y con mis circunstancias.


Tipo de información:

Muy pocas veces busco información sobre una cerveza u otra si estoy en una tienda a punto de llevarme una o dos cajas de cerveza para casa. En este caso prefiero mirar dentro de qué estilos cerveceros quiero probar y acorde a eso ya hago la compra. Si tengo alguna duda voy a mi base de datos: Ratebeer y confirmo si la he probado ya o no. Rara vez repito cervezas, craso error por mi parte: lo sé, pero si hace falta re-probar una tampoco lo dudo. Esto también es aplicable si voy a un local. Miro qué estilos tienen y dentro de eso me bebo lo que aún no haya probado. Muy buenas sensaciones me tiene que dejar una cerveza para que repita..., aunque en algunos momentos me puedo saltar esta "norma". El hecho de no basarme en opiniones de Ratebeerianos; o al menos sólo de aquellos que ya cuentan con cierto status, es porque ya sabemos lo poco de imparcial que tiene esta web en donde no sólo las cervezas sino también las opiniones de los locales son muchas de las veces 'infladas' con el fin de que en el resumen del año siguiente salgan en el Top 10, etc. [Como comento en esta entrada].

Sí que busco información en cambio para ver locales cerveceros si bien en este caso me fio de las opiniones vertidas que tenga ese local pero..., aquellas que no tienen nada que ver con el local. Me explico: si voy a París (ya que en estos momentos estoy aquí) me fio mucho más de las opiniones de aquellos usuarios extranjeros que los que son de aquí, por poner un ejemplo, o de aquellos usuarios que tengan un buen número de valoraciones que de aquellos que tengan muy pocas. 


Utilidad:

Pues lo que he comentado hasta ahora para mí sí que es útil, si de Ratebeer nos referimos. Ya explico varios puntos: como base de datos para saber lo que he probado, para ver locales que me pueda encontrar en un viaje. Si mis valoraciones le sirven a alguien pues bien; que no sirven pues también. Ya digo que eso me importa más bien poco. Lo que sí tengo claro es que en la medida de lo posible mis valoraciones son lo más objetivas posible. Diría que poquísimas veces he recibido una botella de cerveza de algún productor a cambio de nada y siempre en los muy pocos casos que he tenido han sido en ferias. Sólo una vez un productor no español, por cierto, me ha enviado un par de cervezas para probarlas en casa a cambio de nada y las valoré de forma objetiva con un 3.3 y un 3.7 sobre cinco.

Tanto en el primer caso en el cual cuando me bebo la cerveza ya no me acuerdo si pagué por ella o no como en el único segundo caso en el cual se me envió cerveza a mi casa 'by the face' valoro de forma que no me deje llevar por ninguna opinión.


Confianza en ellas:

¿Se puede tener confianza en una página en la cual como mejor brewpub de un país era uno en el cual no se fabricaba cerveza propia?, por poner un ejemplo. Ya lo comento más arriba. Confianza la justa, ni más ni menos. Desde luego una cerveza que ha sido valorada más de 200 veces o incluso 100 me ofrece más seguridad que aquella que ha sido valorada 10 veces. Según el algoritmo de puntacioción de Ratebeer se aajusta bastante a la realidad. Si a esa cerveza que ha sido valorada 10 veces le añadimos el imput de que todos los comentarios o la mayor parte de ellos han sido por usuarios que llevan muy pocas valoraciones y que casualmente no sólo ha firmado esa valoración de ese elaborador llamado 'X', sino todas sus cervezas... se hace más que sospechoso.

*     *     *     *     *

Creo haber cumplido con todos los puntos. He de decir que he usado Ratebeer como ejemplo por dos razones: una porque es la que conozco; y otra por ser crítico con unna página la cual sigo y la cual soy Admin.

domingo, 17 de mayo de 2015

#LaRonda33: La realidad cervecera de tu ciudad

De nuevo un mes más y esta vez es Pau Lupuloadicto el que nos insta a los bloggers cerveceros a opinar sobre un tema, en este caso, de candente actualidad: la realidad cervecera de la ciudad de la que es uno. En mi caso como muchos ya sabéis se trata de Madrid: de la gran ciudad, el centro de todo,...; pero, ¿es oro todo lo que reluce en Madrid?, ¿es acorde el panorama cervecero existente a lo que es la ciudad?, ¿es proporcionado?. Estas y otras preguntas propuestas por Pau en su convocatoria, tendrán cabida en esta entrada.


El pasado.

Aún recuerdo aquellos tiepos no muy lejanos en los que para ir a tomar una cerveza buena tenía que ir a cualquier cervecería, principalmente en el distrito de Bilbao, y escoger entre la carta a una entre las 15-20 cervezas de origen básicamente belga-alemán. Podría decir casi por orden cuáles eran mis preferencias: Salvator, Kostritzer y Belhaven Wee Heavy. Y poco más. 

Aquellas tardes pateando los centros comerciales con el fin de encontrar alguna cerveza que aún no había probado y que horas después después me iba a poner los ojos de media vuelta pensando en la maravillosa compra que había hecho y lo, buena no, busnísima que estaba la cerveza en cuestión. Todo valía.

Y aquellos locales a los que tenía que ir si quería beber una cerveza que no era ni industrial ni de importación (el término de cerveza artesana aún nos quedaba muy lejos, como a unos 600Km de distancia), más o menos siatuados en la zona de la Pza. de Santa Ana con dos brewpubs muy cercanos entre sí.

El pasado reciente.

Creo que más o menos fue allá por el 2011 cuando abrió la primera tienda especializada en su totalidad en cervezas de importación, de nuevo en el distrito de Bilbao. Una tienda en la que fácilmente uno se podía (y puede) encontrarse con más de 200 eferencias. Una gran representación de micros españolas, pero también de paises tan dispares como Sri Lanka o Armenia. Por supuesto ni que contar con Estados Unidos, Holanda, Alemania, Bélgica, Francia, Canadá o los países nórdicos. No cabía duda que el público madrileño estaba ávido de probar nuevas cervezas y no sólo las que ofrecían las cervecerías de la zona. El ëxito que tuvo en su día y actualmente tiene ha hecho posible la aparición de muchas más.

Aparecen los primeros bares-cervecerías en los que se ofrece una buena variedad de cervezas extranjeras. Todos ellos con una buena remesa de grifos, todos rotatorios. La aparición del KeyKeg hizo posible eso. El hecho de no tener que acabar el barril para poder cambiarlo por una cerveza nueva abre todo un abanico de posibilidades de cara al público.

Se suceden los festivales cerveceros. Alguno dentro de la ciudad pero los más importantes y de más repercusión a unos cuentos kilómetros. Al igual que las ferias de cerveza. Hay cervecerías que empiezan a apostar por la cerveza artesana española y así lo ratifica organizando ferias de cerveza dentro del local. Durante un par de días se citan un número de unas 10-12 micros con sus cervezas que a la postre formarán parte del portafolio cervecero ofrecio por la cervecería en cuestión.

El presente.

En cuatro o cinco años hemos podido apreciar cómo el panorama cervecero en Madrid ha crecido exponencialmente. Parece como si nos hubiera costado despertar del letargo en el que estábamos sumidos a diferencia de otras zonas del territorio nacional, pricipalmente Cataluña. Es como si nos miráramos en un espejo, pero en un espejo tal que nos refleje la imagen de lo que fue hace cinco o seis años. Lo que se deduce que Madrid va con mucho retraso en comparación con Cataluña en modo general y con Barcelona en modo particular.

Lo he dicho ya varias veces en alguna de mis entradas. La principal diferencia entre Barcelona y Madrid es que aquellos nos ganan con una de las principales características que figuran "a fuego" en alguno de sus genes: el carácter emprendedor. Un caracter emprendedor que se ve afianzado por el hecho de mirar al Mediterráneo, lo cual hace que la ciudad y sus gentes sean de un carácter más innovador, abierto a nuevas tendencias y modas que se implantan durante más tiempo que en otras zonas pasan más fugazmente. 

No obstante como ya he dicho más arriba está habiendo no un resurgir, como el Ave Fenix de Grimbergen de las entradas blogueras de estos días, ya que no existió anteriormente; pero sí se está copiando un poco la fórmula que comenzó en Cataluña con algunas diferencias. Si en Cataluña lo que predominó (por regla general) inicialmente es la aparición de muchos pequeños elaboradores, algunos de los cuales aún existen y unos pocos de ellos ahora pasan más desapercibidos en comparación a los nuevos que aparecen casi semanalmente. En Madrid hubo una época que aparecieron unos pocos que aún hoy continúan con mayor o menor éxito; pero lo que más a predominado es la aparición de más tiendas cerveceras y la continua apertura de cervecerías (ya lo comento más arriba). Aparte de que otras decanas hayan dado un giro a sus cartas y en vez de ofrecer sólo cerveza de importación ahora también miran a las micros nacionales. 

También hay que decir que el gran Steve  Huxley ha creado escuela y en cambio en Madrid no ha sido hasta hace poco cuando otro grande, Boris de Mesones, el que se ha dejado caer últimamente por la capital, no sólo apadrinando ciertas elaboraciones aquí sino en alguna otra provincia.

Pese a las aperturas de los nuevos locales, las de las tiendas cerveceras, las pocas nuevas elaboraciones, los eventos cerveceros...; creo que no es ni suficiente no está acorde a una ciudad con más de tres millones de habitantes. En concreto y de lo que más se cojea es de eventos cerveceros, llámese feria/festivales. Contacto muy a menudo con gente de Ratebeer los cuales vienen de turismo y un aspecto que hace que se queden sorprendidos es cuando les digo que en Madrid (contando provincia) apenas llegan a cinco los eventos cerveceros a lo largo del año. Es impensable.

Viendo la asistencia de público cuando se celebra algún evento llama más la atención este aspecto. En Madrid hay mercado más que de sobra no para tener una o incluso dos ferias cada fin de semana como ocurre algunas temporadas en Cataluña. Eso sería saturar el mercado e incluso innecesario. Pero sí como para tener una al mes, con cierta constancia y buena oferta de elaboradores. Llamémosle licencias, permisos, cuotas de las aseguradoras o qué sé yo pero sorprende lo mucho que cuesta que haya algo en Madrid y lo poco que cuesta, no ya en Cataluña, sino también en otras zonas en las que se unen unos cuantos que lesliga la cerveza y montan un sarao.

El futuro inmediato.

Bien poco va a variar, pienso yo. Si bien es cierto que se van a seguir abriendo nuevos locales (mirándolo desde el más purooptimismo), no creo que haya un punto de inflexión a corto plazo en el que digamos: "Vale, en este año vamos a tener 5 ferias más con respecto al año pasado, y encima van a tener continuidad en el tiempo". Si acaso todo será más progresivo, muy lentamente. Esta faceta no se va a contagiar del ritmo frenético de Madrid.

Hace cosa de dos semanas me enteré gracias a sus protagonistas que va a aparecer una nueva micro en la ciudad de Madrid en la que la comida jugará un papel importante. Luego hay rumores que una conocida marca escocesa va a abrir un local franquicia en la ciudad de Madrid. Y otros proyectos... 

Todo es poco para una ciudad que ofrece muchas posibilidades dentro de este campo.


viernes, 17 de abril de 2015

#La Ronda32. Pale Lager, estilo maldito

Otro mes la comunidad bloguera se pone de acuerdo para opinar sobre diversos temas que se nos va planteando. En esta ocasión es gracias a Rul desde su blog TortuBeer el hecho de que nos hayamos puesto de acuerdo para opinar sobre un tema que he oido comentar en muchos corrillos y que más tarde o temprano iba a salir a la palestra. Es en esta entrada donde se nos plantean dar nuestra opinión sobre el estilo Pale Lager. Un estilo que ya de por sí sólo por ver el planteamiento del título que nos propone para #LaRonda32 se da por hecho como un estilo como de segunda división. Vamos a ver si es cierto.

Muchas son las preguntas que se nos plantea en el blog de Rul, es por ello que para no dejarme nada sin decir voy a ceñirme a ese guión propuesto con el fin de poner las ideas en orden y no muy descabezadas:

1.- Malas cervezas ya de por sí o son las grandes industrias las que han desvirtuado el estilo:

Creo que han sido las grandes cerveceras industriales, y me dirijo a las españolas, las que han desvirtuado el estilo. Pienso que aquellas han creado una cerveza para beber en cualquier hora y cuanto más fría mejor, con el fin de que no se note las muchas carencias que tienen esas cervezas de baja fermentación que ellos elaboran.

2.- Movimiento en la industria de cara a mejorar "la rubia": 

Pues aquí voy a diferenciar. Las grandes creo que van a seguir haciendo la misma cerveza rubia siempre, no va a evolucionar porque precisamente no ha evolucionado en 100 años. España no tiene la misma cultura cervecera que otros países como la República Checa o Alemania, por citar a los dos grandes de la baja fermentación. Estos países son la cuna de estos estilos, nosotros los hemos adaptado a nuestras necesidades: el tomar una caña rápida con un aperitivo y después otra..., y otra.
Por otro lado las micros. Varias de ellas ya se han atrevido con estos estilos, tan difíciles de conseguir y en los que hay que cuidar muy mucho el agua utilizada. Naparbier, Dougall's y Sevebrau pudieran ser los más punteros (en mi opinión) con cervezas muy logradas. No obstante tampoco hay que olvidar Archi, Sagra por citar dos de mi "zona de influencia". Pienso claramente que hay mercado para hayan más que se animen a elaborar estos estilos tan maltratados por nosotros mismos.

3.- Lager = mala cerveza, fastdrink, refresco de barbacoa,...:

Desafortunadamentey muy a mi pesar ese estilo siempre a ser el patito feo de los estilos cerveceros. Por más que nos disguste siempre va a ser un estilo que va a estar ligado a pensar que es un estilo de segunda categoría (como digo más arriba). Como un refresco de BBQ. Personalmente prefiero beber otros estilos que tengan más personalidad en boca y que predomine sobre la comida tipica de BBQ. Por otro lado tanto como para tener el San Benito de mala cerveza no creo. También comento más arriba que se están haciendo muy buenos trabajos.

4.- Aspiración de Damm, San Miguel, etc, a que lancen algo parecido a una Pilsner Urquell:

Esto más bien lo veo como algo utópico. Medios tienen desde luego pero los intereses de estas grandes van más allá que convencer al público general con una buena cerveza. Hace unos años alguien muy afín a la Mahou de Alovera me dijo que una caña antes de salir de la fábrica costaba 0.15cts cuando en la calle se estaba cobarndo por ella 1.10-1.20€. Evidentemente les interesa más tener esas ganancias que convencer que elaboran una cerveza con personalidad como puede ser la Pilsner Urquell, la Spaten o cualquier parecida.

5.- Craft beer killed lager style:

Ójala que no y ójala cada vez haya más elaboradores artesanos que se decantan por este estilo. Bien es cierto que según comento más arriba, depende mucho de una buena calidad del agua, diferentes periodos de guarda, en definitiva más coste pero en cierto momentos lo que una buena lager proporciona al buen bebedor de cerveza no lo proporciona ninguna otra.

6.- Posibilidad de nuevas recetas para un estilo tan rechazado:

¿Aparte de las que ya hay?. Creo que es complicado, no obstante siempre se agradece el hablar con algún elaborador primerizo que en vez de optar por elaborar una IPA para su primera receta se decanta por una de baja fermentación, más bebible para cualquier momento: como es el caso de Zeta y su buena Zeta Hell que conocí hace un año más o menos y que tanto me agradó.

7.- Pale Lager, estilo maldito o maldito incomprendido

No me cabe duda: estilo incomprendido.

sábado, 14 de marzo de 2015

#La Ronda 31. Elaboradores Nómadas ¿si o no?

Esta vez es Adrián de Cerveza Rudimentaria el que nos paga una ronda. Nos propone un tema que podrá tener detractores y seguidores como en todo pero lo que parece ciertamente seguro es que cada vez son más los elaborades nómadas o gipsy brewers que están apareciendo.

Los gipsy brewers comenzaron allá por principios de siglo en Escandivia, más tarde surgieron por los Estados Unidos, Australia, etc. Son grandes exponentes de este moviemiento Mikkeller, Evil Twin, etc. Pero también los hay por España: Guinea Pigs, Populus, por citar alguno.

Y yo me pregunto. ¿Qué hay de malo en que un elaborador alquile las instalaciones de otro?. Abosultamente no hay nada de malo. Voy a intentar explicarlo como el que va a alquilar una casa:
  • Arrendador: en esta caso dícese de la persona que alquila su equipo a otro elaborador durante una temporada en que tiene parados dicho equipos o porque tiene un gran stock de cerveza elaborada y necesita parar la producción. Se va a ver beneficiado pues sus equipos siguen trabajando y se va a ganar un dinero por el alquiler de los mismos.
  • Arrendatario: dícese de la persona que alquila los equipos de otro elaborador que los tiene en propiedad. En este caso se van a producir tres efectos:
    • El gipsy brewer (arrendatario); no tiene fábrica propia y por regla general va a poner en marcha recetas más arriesgadas de cara al público en general porque la producción va a ser menor. Por contra va a tener que pagar por el alquiler de la fárica.
    • El público se va a ver beneficiado porque va a obtener cervezas más arriesgadas e innovadoras a la vez de variadas de un mismo elaborador gipsy que dependiendo qué cerveza va a elaborar se va a ir a una fábrica o a otra conforme a sus necesidades. Por contra va a tener que pagar un sobrecoste por la cerveza. Lógico por otra parte ya que al coste de la materia prima hay que sumarle una parte proporcional del alquiler de la fábrica.
    • El arrendador como he dicho más arriba aparte de ver sus equipos continuamente trabajando va a obtener beneficio económico.
  • El consumidor: ya lo he dicho más arriba enlazándolo con el gipsy. Va a salir beneficiado ya que va a obtener recetas más arriesgadas de un mismo elaborador que fabrica en varias micros. Eso sí con el añadido de un sobrecoste y con la premisa que van a ser producciones limitadas y/o no con cierta continuidad.
En definitiva. Creo y pienso que todos ganamos con los gipsy brewers. Así es que desde aquí animar más a este tipo de práctica tan de moda y tan usual por otros países pero que nosotros aún alguno hay que encuentra ciertas reticencias.

Y dejo una pregunta en el aire: ¿Por qué de esa manía de los elaboradores que alquilan sus equipos de no decir para quién producen?; ¿o es que viene de los gipsy que no les gusta que se diga que fabrican en tal sitio u otro?. Ahí lo dejo...

domingo, 1 de marzo de 2015

#La Ronda 30. Ferias y festivales cerveceros

Ya van treinta ediciones de La Ronda y en esta ocasión es el bloguero Iker Moreno del blog Cervecerías de España el que nos propone opinar sobre las ferias y festivales que se celebran en nuestro país. Muchas son las preguntas que da en su entrada las cuales van dirigidas o son enfocadas desde el plano del productor. Yo no soy productor ni lo pretendo así es que me voy a saltar ese guión y voy a opinar del tema desde la perspectiva que tiene el consumidor..., y en este caso en consumdor de Madrid.

Salvando las diferencias existentes entre cada término, ¿Son muchas las ferias/festivales dentro del panorama nacional?. Pues depende. Para alguien que vive en la zona de Cataluña diría que sí y si es uno que le gusta probar de todo lo nuevo pues le vendrá medio bien. Si tan solo se dedica a ir a pasarlo bien, conocer gente o ver a la ya conocida pues quizás en un momento dado pueda existir cierta saturación por el hecho de que todos los fines de semana haya una feria/festival.

En el caso de la zona centro que es por donde me muevo el panorama es bien distinto. En Madrid capital el año pasado tuvimos las dos fijas de L'Europe que ya están más que afianzadas, lo cual se agradece enormemente dicho sea de paso, independientemente si han habido ediciones que no han valido mucho la pena. Aparte la Feria Internacional Thielmann de Cerveza Artesana, el festival 3er Aniversario de Cervezorama y poco más. ¿Es este un ponorama cervecero idóneo para la capital del reino?, pues yo pienso que no, pero es el que hay. Aún así y todo hubo saturación. Ya sé que esto de las ferias se mueve a base de permisos y licencias de celebración pero clama al cielo que de los cuatro eventos importantes que hubo en la capital, la mitad fueron la misma semana. No voy a hablar mucho más de este tema pues pienso que tiene mala solución, o como cuando estudiaba matemáticas "solución indeterminada".

Copenhaguen Beer Festival 2013. Foto de aquí

Decía en dos párrafos más arriba "si tan solo se dedica a pasarlo bien...". ¿Cuál es el fin de una feria de cara al productor?, presentar/vender su producto. Me reitero: presentar y vender. Ya si le cuadran las cuentas o no es otro cantar. Para el consumidor yo como lo veo y como yo me lo planteo es para pasarlo bien y disfrutar. Lejos de probar todo lo que se mueve cerveceramente hablando en un momento dado en una feria para mi es la principal razón de asistir a la misma. Reconozco que está bien andar probando las nuevas novedades que la gran mayoría de los productores presentan, pero también pienso que no se puede abarcar todo. Y además como yo siempre digo: me parece más satisfactorio estar de charla con la gente conocida que me encuentre en una feria que probar todo lo habido y por haber y lo que no me da tiempo... llevármelo a casa en botella. Reconozco que los tiempos han cambiado. Por lo tanto, encontrarse con amigos, cerveceros, blogueros, etc: "satisfacción infinita".


Otro problema es el que se presenta más que a nadie a los productores; no es otro que el de las ganancias. Precisamente ayer en el Minifestival de Yria estuve hablando largo y tendido con los 'Zulo'. Me expusieron la problemática existente en su zona de influencia. No parece muy lógico que en una feria de un pueblo te pidan por asistir 300€ + IVA y a ello hay que sumar el gasto del posible alojamiento, combustible, comidas fuera, etc; cuando a la postre los resultados finales van a ser la asistencia de 'cuatro gatos' ya sea porque es una feria que ya de por sí tiene poco público, porque se le ha dado poca publicidad o porque en la comarca de al lado se celebra otra feria de similares características. En este caso, "ganancias cero".

Great British Beer Festival. Foto de aquí
En definitiva que esto de las ferias es muy complicado. ¿Qué solución sale de una ecuación en la que tenemos un "cero", un "indeterminado" y un "infinito"?, por no sumar muchísimos más factores y planteamientos. Es muy complicado encontrar la feria ideal. Haberlas haylas no digo que no, pero son aquellas que ya cuentan con una gran experiencia tras de sí; ya sea porque llevan un número de años celebrándose de éxito repetitivo año tras año o porque el 'modus operandi organizativo' es el más idóneo y cumple con las expectativas tanto para el comsumidor como para el productor.

miércoles, 14 de enero de 2015

#LaRonda 29. Cerveza y mujeres

Segunda ronda en la que participo y esta vez ha sido Joan Birraire el que ha propuesto un tema del que hablar que..., o uno se mete a fondo y se mete en un compromiso de tres pares; o se queda a medias entrando en un bucle del cual no sabe cómo salir sabiendo que debe medir muy mucho sus palabras para no 'cagarla' demasiado.


Es difícil explicar los impulsos nerviosos que recorren esas conexiones de mielina en el cerebro de las mujeres. El cerebro de las mujeres contra el de los hombres: el análisis contra la practicidad. En esta entrada voy a dar mi visión de lo que son las cervezas para con las mujeres, viéndolo de una forma global; y por otro lado mi visión particular. Todo ello sin fastidiarla mucho ni caer en demagogias.

No hace mucho lei precisamente un muy buen artículo del cual quise escribir y ante la saturación de entradas ineludibles que tuve el mes pasado..., así paso. En el mismo se comentaba la gran aceptación que había tenido la cerveza entre las mujeres en el pasado Great American Beer Festival (GABF). Según el Dr. Bart Watson de la Brewers Association. aquí unos datos:
Imagen de aquí
  • Las mujeres entre los 21 y los 34 consumen cerveza artesanal por encima de la media de los EEUU, por lo tanto representan uno de los grupos más fuertes de los partidarios de este tipo de cerveza.
  • La misma orquilla de edad en las mujeres representa el 15% del consumo total de las cervezas artesanales.
  • Las mujeres representan el 25% del consumo total de cerveza; y un 37% en el caso de la cerveza artesanal en los EEUU.

    Sin duda unos datos que quizás hace unos pocos de años no se acercaban ni por asomo. ¿Por qué entonces los fabricantes se empeñan en elaborar una cerveza específica para las féminas?. Puede ser que el mercado en los EEUU no sea el mismo y esas estadísticas no puedan ser extrapoladas al mercado nacional e incluso al europeo pero no cabe duda los cambios demográficos existen tanto allí como aquí.

    Ya leímos también, gracias a la cita de Joan Birraire, la entrada de Martyn Conelly en Zythophile en la que decía que toda cerveza elaborada pensada por y para las mujeres había sido un fracaso total. De ahí se demuestra que no hay que buscar nada especial para que una cerveza guste o no guste a las mujeres.

    Teniendo en cuenta las tres premisas anteriores con las estadísticas de las mujeres en el GABF y esta última se me ocurre decir que la mujer tiene el paladar tan bien preparado para la cerveza como los hombres. No he encontrado ninguna referencia en la web en la que se compare el paladar de una mujer con la del hombre en cuanto a la cerveza, pero sí en el caso del vino. Ambos paladares, de una y del otro están preparados para cualquier tipo de vino, no hay diferencia alguna. Esto sí se podría extrapolar a la cerveza.

    Entonces qué es lo que define que a una mujer no se tire por la cerveza y un hombre sí. Por lo que he viajado al extranjero a Irlanda, Alemania, Bélgica, Italia, Francia y recientemente a Dinamarca es fácil encontrar a un hombre sólo o acompañado de otros bebiendo cerveza. Esto no ocurre con las mujeres. Vamos a ver esta gráfico y quizás lo aclara todo en el que parece estar claro que el beber cerveza es de las últimas prioridades que tiene una mujer. Antes de eso prefiere muchas otras cosas. Y que conste que esto ni es bueno ni es malo ni me gustaría que nadie le busque tres pies al gato al diagrama. Tan solo es cuestión de prioridades.

    Foto de aquí

    Y todo ello a pesar del papel que ha representado la mujer en el mundo cervecero, que no es poco. Desde tiempos inmemoriales en la que la mujer era la que se dedicaba a la agricultura y todo lo que la rodeaba hasta las insignes figuras que evolucionaron el mundo de la cerveza o las actuales elaboradoras que no tienen nada que envidiar de sus compañeros masculinos. Así es que me atrevo a decir que:
    • La mujer que bebe cerveza y la disfruta lo hace en unas cifras muy similares a los hombres, y por ende; 
    • La mujer está tan bien preparada para percibir las cualidades de una cerveza como el hombre.
    • La mujer, por regla general, no tiene la cerveza como uno de sus targets prioritarios.
    • No hace falta que las cerveceras se empeñen en elaborar una cerveza específica para las mujeres, tienen el mismo paladar que los hombres.
    • ...y encima ellas no sufren de barriga cervecera, o al menos ésta siempre está ligada a los hombres.

      *          *          *          *          *

      Foto de aquí
      Por otro lado voy a contar mi experiencia para con las mujeres y la cerveza, ejem..., vamos a cambiar el número de los sustantivos: mejor dicho mi mujer y las cervezas. La conozco desde 1996, época en la que bebíamos minis de cerveza, no sé cuál, pudiera ser El Águila o más probablemente Mahou. El caso es que nos la bebiamos, y más yo que daba los tragos más largos..., como si hubiéramos corrido la maratón de las arenas hacía pocos minutos. No la apreciábamos, aparte que un pub con música a tope es de los peores sitios para captar cualidades a la cerveza. Poco a poco gracias a algunas cervecerías especializadas que aún hoy perdura alguna conocimos las belgas y las alemanas (las cervezas) y mientras que yo empezaba a probar unas con más contenido alcohólico ella dedicaba a las afrutadas (Mort Subite, Lindemans, Chapeau,...). Apuntaba maneras.

      [...]

      Hace cosa de unos seis o siete años yo tuve un desencuentro con Cantillon durante mi primer viaje a Bélgica. Después de visitar la brasserie nos dieron la cata de rigor y no me gustó nada. Pienso que a toda cerveza se le tiene que dar una segunda oportunidad y así es como hace cosa de tres años me dije que quería volver a probar esas delicias lambicas que tanto me disgustaron tiempo atrás. ¿Quién me iba a ayudar a ello?, mi mujer. Pensé que si le gustan las afrutadas desde hace tiempo por qué no estas. Acerté de lleno. Desde entonces no hay fin de semana sí otro no que caiga una lambic/sour.

      Poco a poco le he ido dando otros estilos, algunas IPAs no muy estridentes, otras de corte belga más acaramelas, alguna de trigo. Todo un éxito, eso sí, piano piano. Salvo las stout, porter, IStout...!!!, será... Bueno si me tengo que sacrificar a beberme yo sólo una botella de 50 o 75cl..., qué remedio.

      ¿Es mi mujer cervecera?, yo considero que no. Esporádicamente bebe alguna cerveza o la compartimos pero no la considero cervecera. Sabe apreciar la cerveza y le saca cualidades, por supuesto. En definitiva que para nada me puedo quejar.

      Por ello me reitero. Cualquiera, mujer u hombre puede y sabe apreciar la cerveza y ésta puede estar tan ligada a los hombres como a las mujeres. Todo es cuestión de fijar prioridades y sobre todo la situación más propensa para degustar una buena cerveza.

      jueves, 11 de diciembre de 2014

      #La Ronda28. Relación entre bloguero y productor

      La primera vez que participo en este tipo de opniones y espero que no sea la única. Además ya que paga Yors Cerveriana, pues que sea una más. Hace cosa de una semana él mismo nos instaba a opinar sobre un tema que ultimamente está más que candente; tanto en redes sociales como el charlas en cualquier cervecería que se precie cuando coinciden de una vez al menos un par de bloggers.



      La cuestión principal era esta: ¿Cómo pensáis vosotros que debe ser la relación entre Bloguero y productor?. Una cuestión que como ya dije anteriormente está dando mucho que hablar que que seguro que cada uno de los blogueros que escriban sobre este tema tienen una opinión muy personal, propia y apostaría que aunque diferente en paqueños aspectos la esencia va a ser común. Formulada esta cuestión Jorge desgranaba unas cuantas preguntas más para afrontar el tema propuesto: ¿Cómo puede ayudar un bloguero a un productor?; ¿Al hacerlo pierde su objetividad?; ¿Merece la pena a un productor cinco minutos de su tiempo o un par de cervezas a cambio de publicidad?; Dentro de target de cada productor, ¿Es interesante o útil la opinión de un bloguero?; ¿Ser amigo de un productor desvirtúa tu opinión sobre él?; ¿Están los blogueros y los productores destinados a entenderse(no entenderse/soportarse/ignorarse?; ¿Qué piensas los blogueros sobre los elaboradores como persona física?; ¿Qué piensas los elaboradores sobre los blogueros?; ¿Criticar es bueno para cualquiera de los dos partes?; ¿No criticar es bueno?; Al hilo de la frase "sumar y no dividir, ¿A cualquier precio?. Yo me voy a centrar en la pregunta principal y supongo que con el desarrollo suirgirá respuesta a alguna de ellas.

      Yo tengo muy claro que la relación entre bloguero y productor no debe ir más allá que la que tiene un consumidor de un productor cualquiera. Una persona elabora un producto y es el consumidor, en este caso, el bloguero, el que no sólo puede sino el que debe opinar sobre el producto que se le pone en el mercado. Ni más, más; ni más, menos. Esto es, la misma relación que yo puedo tener de las galletas Cuétara, opinar sobre ellas y decidir por mi mimo lo buenas o lo malas que están sin importarme si el Presidente del Grupo Nutrexpa (siguiendo con el símil de las galletas) me cae bien o me cae mal.

      El problema en nuestro ámbito viene de otro lado. Al Presidente del Grupo Nutrexpa (ni a ningún miembro de su gabinete) no nos lo encontramos en la plaza de un pueblo enseñándonos lo buenas que están sus galletas y contándonos todas sus cualidades organolépticas con su alto contenido en fibra. Al productor cervecero, sí. Le encontramos en las ferias que a cada poco tenemos en el sitio donde vivimos. Si somos de los que vamos de feria en feria le vemos fin de semana sí, fin de semana no. Y hasta en alguno de los casos le vemos en nuestras tiendas donde solemos comprar las cervezas que nos bebemos y en las cervecerías que frecuentamos. Es inevitable. 

      Somos como se suele decir "habas contadas". Sea cual sea la proporción entre elaborador/bloguero siempre va a ser, al menos hoy por hoy, mínima. Al coincidir en una feria con un productor el cual nos da a probar su producto con toda la simpatía del mundo, debemos decirle lo buena que está su cerveza. Pero..., ¿por qué no decirle lo mala que está la cerveza si se diera el caso?. ¿Dónde está la diferencia?. Creo que al igual que debemos alabar el buen hacer de una persona también debemos expresarle nuestras impresiones discordantes sobre la cerveza en cuestión. Yo al menos lo he hecho hasta ahora, eso sí midiendo las palabras desde una parte hasta ahora.

      Está claro que quizás el productor haya estudiado mucho de cómo elaborar la cerveza que él quiere. No hay que ponerlo en duda y quizás la mala impresión que alguien le pueda dar de su producto le puede sonar como a algo de insolencia. Pero también está claro que los bloggers como clientes habituales de no solo cervezas nacionales sino también de internacionales, que se gasta bastante dinero en probar cosas diferentes, que también dedica tiempo en leer publicaciones tanto nacionales como extrangeras se erige como representante de un público general que quizás no esté tan acustumbrado a beber cerveza "no industrial". 

      El público general bebedor de cerveza industrial no va a surfear la net en busca de blogs cerveceros (o quizás sí) si quiere comprar una cerveza de una micro que ha visto en un centro comercial y le llama la atención porque ha visto en la etiqueta que esa cerveza se elabora en el pueblo de al lado. El boca a boca funciona mucho. Cuántas veces alguien ajeno a este mundo nos ha hecho esta pregunta: He visto esta cerveza, ¿qué te parece para comprármela?. Con todo esto voy a que el productor no vive de sólo vender la cerveza a bloggers y frikis que asisten a las ferias y que luego pueden encontrar esa cerveza en las tiendas; sino que también debe abrirse camino a un público general el cual busca información en este campo en el blogger que se consolida como intermediario entre productor-público general.

      Resumiendo, creo que la figura del bloguero no debe ir más allá que la que tiene un consumidor de un producto del que es habitual. Pero por otro lado planteo la figura de ese bloguero como el intermediario entre productor y un público general curioso y ávido por probar cosas nuevas y diferentes a lo que ofrecen otras marcas industriales. Con ese rol el bloguero debe ser capaz de expresar sus opiniones sobre una cerveza, de manera lo más objetiva posible aunque como ya he dicho por ahora nos conocemos todos. Y si una cerveza no gusta o debe mejorar en un sentido u otro ¿por qué no decirselo?.

      Complicada relación que está destinada a entenderse sí o sí. Unos a seguir elaborando buenas cervezas y otros publicando contenido objetivo sin que un par de pintas les hagan cambiar o adornar de una forma u otra lo buena (o lo mala) que está una cerveza.