Si hay un lugar al que cualquier amante de la cerveza tiene que ir ese es la Brasserie Cantillon. Situada en el número 56 de la Rue Gheude está a unos 10-15 minutos andando de la mítica Grand Place. Un lugar al que tuve ocasión de visitar en mi primer viaje a Bélgica allá por el 2008 en compañía de otros dos coleccionistas de material cervecero: Eduardo y José Luís; con los cuales iba a asistir al día siguiente a la que a la postre fue mi primera (y no la única) reuníon de coleccionismo fuera de nuestras fronteras.
La Brasserie por fuera no tiene ningún tipo de adorno publicitario rimbombante ni nada por el estilo. Lo más sobrio y sencillo para una micro la cual cuando uno entra dentro se da cuenta cuan complejo es el 'arte' este de elaborar cerveza.
A la llegada del visitante nos esperamos una mesa a la derecha en la cual nos proporcionan un panfleto escrito en español sobre la visita a la Brasserie. Todas las salas y puntos claves numerados y explicados al más minimo detalle en dicho triptico. No se deja nada al azar..., excepto las levaduras... (casi).
Subiendo al primer nivel de la micro se pueden encontrar los tanques de cocción, las máquinas trituradoras del cereal: trigo y cebada, así como el koelschip, el alma mater en donde se enfría el mosto (siempre por la noche ) y en donde se produce el milagro de las levaduras.
Tanques de cocción
Llama especialmente la atención el granero, situado en la azotea del edificio en donde abundan sacos de cereal y barricas..., barricas por todos los lados.
Sacos de malta en la azotea del edificio
Barricas en la azotea
Destaca por la vistosidad de las mismas el gran repertorio de maquinaria antigua que posee la Brasserie, muchas de ellas desde el S. XIX.
También se puede visitar el área de embotellado y acondicionamiento en botella en donde pudimos ver la máquina de etiquetado, encorchado..., entre otras.
Si quedaba algo por ver eso fue el método de lavado de las barricas. Llenan con un poco de agua la barrica en cuestión, la prenden en una maquina y la voltean de forma enérgica
Al final de la visita nos dieron una cata de las cervezas Cantillon, de 2 de ellas. Era la primera vez que yo probaba una cerveza de ese estilo y he de reconocer que por aquel entonces no estaba muy preparado con lo que me iba a encontrar así es que mi experiencia con esas cervezas no fue nada gratificante. Menos mal que esto ha cambiado...
Esta nueva sección y ya van unas cuantas que llevo abiertas y que muy lentamente tienen continuación está dedicada a aquellos lugares con temática cervecera con su encanto propio. Museos, exposiciones, micros, etc. Todo tendrá cabida. Visto desde el plano tanto turístico como el mío propio, en donde pondré una breve descripción del lugar y en el que colgaré más fotos que otra cosa.
Espero que guste.
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La primera entrada me voy a situar en Bélgica. Que este país es mi debilidad no es nada nuevo. Más en el plano cervecero que en el de la breweriana. En este último caso ya hace mucho que dejé de coleccionar posavasos de cervezas belgas ante la ingente cantidad que salen anualmente; actualmente sólo me dedico a coleccionar posavasos de este país de cervezas de navidad. Una temática que se caracteriza por tener no pocas piezas precisamente.
Esta entrada está dedicada al Gambrinus Drivers Museum (en adelante GDM) que lo visité allá por el 2010 aprovechando que asistí a un encuentro de coleccionismo en Moutfort (Luxemburgo) y al que fui a visitarlo el domingo por la mañana antes de cojer el avión de vuelta a España junto a otros coleccionistas de BCN.
Logotipo de su web
La fachada del GDM ya impresiona de por sí. Ubicado en la ya cerrada en 1975 Brasserie Bouty, creada la cual ejerció de maltería durante la existencia de la Brasserie, en Romedenne, una localidad muy cercana a Philippeville, al sur de Charleroi.
Fachada de la Brasserie Bouty y un camión de cerveza Cardinal
En ella se puede ver todo tipo de breweriana dedicada a los vehículos de reparto de cerveza. Desde los antiguos coches de caballo a los modernos trailers, pasando por los camiones cerveceros que durante el desarrollo de las dos Guerras Mundiales se dedicaron al tema logístico pero visto desde el plano bélico. Todo ello está muy bien documentado y organizado en muchísimas vitrinas en donde se pueden ver carteles antiguos, posavasos, etiquetas, miniaturas, botellas con su etiqueta, fotos antiguas, placas cerveceras que iban colgadas en los camiones, botellas al ácido y por supuesto camiones originales restaurados.
Siguiendo una breve guía al llegar al GDM en frente de la puerta de entrada aquel día se podía ver este bonito camión de época de la Brouwerij F. Boon.
Nada más entrar al museo impresiona ver colgando literalmente del techo el chasis de un Saurer 5AD de 1927 el cual transportaba cerveza Whitbread.
Chasis de un Saurer 5AD de 1927
Placas para colgar en los laterales de los camiones promocionando la cervezas que transportaban.
El museo está repleto de vitrinas en donde se puede ver todo tipo de breweriana relacionada con los vehículos a motor.
No pueden faltar algunas referencias españolas
Bonitos carteles si bien no dedicados a los vehículos a motro, si dedícados a diversas formas de transportar cerveza los cuales no dejan de ser muy curiosos por sus diseños de los años 50-60.
Por supuesto también hay presencia en las vitrinas de aviones con publicidad de cerveza.
...E incluso dentro de la antigua Brasserie se pueden encontrar varios vehículos perfectamente restaurados.
Lloyd Lt 600 de 1960
No sé si ahora pero por aquel entonces a las puertas del museo, fuera de lo que era su instalación, se podían ver unos 20-30 palets de botellas de cerveza de cristal no recuerdo si serigrafiado o tallado o grabado al ácido, al igual que tampoco recuerdo la marca. Aunque tuve la tentación de llevarme unas cuantas botellas no podía meter nada más en la maleta, y seguro que me iba a pasar de peso al cojer el avión. Ya sabemos cómo se las gasta la conocida compañía low cost irlandesa con el tema del peso de las maletas... Sólo me dio para rebañar unos tapones de cerámica de las extintas Brasserie Devaux de Philippeville (+???) y de Brasserie Labor de Mons (+1962)
Tapones de cerámica
Espero que os haya gustado y picado el gusanillo de visitar este idílico lugar en cuanto tengáis ocasión. Ah! por cierto, se me olvidaba. Incluido en el precio de la entrada estaba incluido un libro de cerveza titulado 'Belgium by Beer; Beer by Belgium', del que ya tomé algunas referencias para esta entrada y una copa de cerveza Hapkin en el bar que había dentro del museo.
Para más información no dejéis de visitar su web: http://www.gambrinus-drivers-museum.be/indexen.htm
Brujulendo por ahí me he encontrado con este buen artículo sobre cómo apareció la cerveza Sour, el cual apareció el pasado 29 de julio en el The New Yorker y que podéis leer el enlace original aquí
* Entre corchetes [...] pongo la palabra literal y que no se me ha ocurrido ninguna equivalencia
* * * * *
Breve historia sobre la cerveza Sour
Por Christian DeBenedetti(1)
Cerveceros, especialmente en los EstadosUnidos, hanadoptado elarte belgade larga tradiciónde infectardeliberadamentecerveza conlos mismos"gérmenes"que las generaciones predecesoras erradicaron no sin mucho esfuerzo.
En una tranquila tarde de junio en el Monk's Café de Filadelfia, William Reed, cervecero de la Boston Beer Company, abrió un batch experimental que había elaborado en 1996. Por aquel entonces fue hecha a petición de Tom Peters, dueño del Monk's Café, una ale roja de Flandes que se llamaba Brewhouse Tart, fermentada con levaduras convencionales y silvestres, las cuales pueden causar estragos sensoriales. Ese año Reed tuvo suerte presentando una cata al posteriormente influyente escritor británico Michael Jackson -Profesor invitado en el Museo de Arqueología y Antropología del Museo de la Universidad de Pennsilvania- al cual le encantó inmortalizándola posteriormente en uno de sus dieciseis libros. "Estaba impresionado", dijo Peters. Reed dejó de lado un único barril, el cual se mantuvo más o menos olvidado en una bodega durante diecisiete años, hasta que lo abrió el mes pasado. La cerveza, por inverosimil que pareciera, se encontraba de una forma excelente, con un color rojizo, con taninos, madera y cerezas y sabores a Oporto. Pero lo que más destacaba era por su acidez. Brewhouse Tart sabía como una gominola líquida.
Pediococcus
Antes de la aparición de la refrigeración y los avances en la ciencia de la fermentación a mitad del S. XIX, casi toda la cerveza era, en diferentes grados, agria. Lo culpable de eso fueron las condiciones sanitarias premodernas, gracias a las bacterias Lactobacillus(2) y Pediococcus(3), así como levaduras Brettanomyces(4), las cuales contribuyen a un toque de acidez y sabores característicos, aroma similares al cuero, humo y [Horse Blanket]. Pasteur, padre de la biogénesis (así como su método para pararla, la pasteurización) se removería en su tumba cuando cerveceros, sobre todo de los Estados Unidos, habían adoptado el arte de larga tradición belga de infectar deliberadamente la cerveza con los mismos errores salvajes que generaciones suyas anteriores habían intentado erradicar con tanto esfuerzo. El resultado: una cerveza agradablemente amarga, idónea para acompañar alimentos, misteriosamente compleja y atractiva.
Lactobacillus
Brettanomyces
En las conversaciones sobre elaboración de la cerveza de estos días el tema principal no es referente al lúpulo. Son sobre la inoculación en barriles de madera de levadura salvaje. Los cerveceros han puesto cómo se debe usar, comunicando cientos de ejemplos comerciales de cerveza americana Sour. Estos nombres a veces tienen nombres nobles e incluso sacerdotales: Allagash's Resurgam ("Voy a subir de nuevo") y Consecration ("Consagración") de Russian River Brewing para iniciados. Con un pH similar a un buen Pinot Noir(5), ideal para un buen menú, el producto es notoriamente difícil de lograr. En medio de todo ensayo-error, la antigua historia de la cerveza se está repitiendo, extendiéndose por todo el país a la vez en forma de aspumoso barril infectado a propósito a Billings, Montana, Athens, Ohio, Tampa, Los Ángeles, Brooklyn (por supuesto). ¿Y ahora qué?. Disponible en el mercado belga, la cerveza Sour Ale llegó a Estados Unidos por primera vez en la década de los setenta, sentando las bases para la cervezas sour nacionales. La Cervecería Cantillón, fundada en 1900 en el barrio bruselense de Anderlecht, aún elabora los ejemplos más intransigentes, especializándose en la Lambic, una Sour fermentada espontáneamente; y la Gueuze, de la mezcla de lambics añejadas. (Otras estilos belgas Sour incluyen las rojas y marrones de Flandes, las cuales son elaboradas por Rodenbach.) Ampliamente incomprendida en un primer momento, el austero personaje de Cantillon, agrio, rancio, a veces ha llevado a los bebedores a declarar que la cerveza estaba infectada y por ello devolver la botella. A principios de 1997, cuando visité por primera vez la fábrica las cervezas no estaban disponibles en los Estados Unidos, salvo algunos envíos de semi-contrabando. "Cantillon parecía una locura en ese momento", dice Dan Shelton, el gran importador de cerveza. "Me tomó casi diez años para que la gente se de cuenta cómo sabe una tradiconal Lambic y una Gueuze".
Esta cerveza apenas podía venir de un lugar más atmosférico. Prácticamente sin cambios desde la Primera Guerra Mundial, la fábrica de cerveza es una maravilla, con vigas resistiendo ruedas a vapor, calderas de cobre y un koelschip (a menudo anglicanizado como "coolship"), una enorme bañera de cobre en el ático del edificio que se utiliza para enfriar el mosto sin fermentar. Hoy en día, en medio de los barriles, Jean Van Roy, de cuarenta y cinco años de edad, de mandíbula cuadrada y bisnieto de la línea de Cantillon dirije el espectáculo. Jean-Pierre, su padre afable de setenta y un años se le atribuye haber salvado a las Lambic de una muerte por añadir edulcorante en la decada de los setenta, trabaja a su lado mirando detenidamente como lo haría Max von Sidow.
Durante los meses fríos de invierno -la elaboración de la cerveza se lleva a cabo sólo estacionalmente- cada nuevo batch se bonbea al vapor dentro del koelschip. Entonces el joven Van Roy abre respiraderos a modo de persianas invitando a las levaduras salvajes y bacterias para inocular la cerveza durante toda la noche (también hay un buen número de ellas por las vigas). A la mañana siguiente el mosto fluye por abajo de barricas de Borgoña vacios donde poco a poco se transforman durante un máximo de cuatro años, para luego ser mezclado y refermentado a veces con fruta, con el fin de elaborar la Cantillon Kriek, la Rosé de Gambrinus y la Fou' Foune, entre otras. En los últimos años Van Roy ha experimentado con cervezas de fermentación en ánforas de terracota, envejecidas con ruibarbo, bayas, uvas Cabernet Franc(6) y Merlot(7) de Saint-Émilion y Pomerol(8) pero también creciendo las uvas Pineau d'Aunis(9), también conocida como Chenin Noir, procedente del Valle del Loira.
Mientras tanto, inspirados por Cantillon y otros tradicionalistas belgas, un variopinto grupo de rebeldes americanos están llevando a cabo el arte de la cerveza Sour. Ron Jeffreys, anteriormente conocido como "Capitán Spooky" posee la microcervecería Jolly Pumpkin en Michigan, acreditando haber elaborado la primera cerveza Sour de calidad, fermetando en madera cervezas Sour a principios del 2000. La californiana Lost Abbey en San Marcos y la Russian River en Santa Rosa han escendido al estatus de cerveceras de culto. Chad Yakobson, fundador de la exitosa micro Crooked Stave, de Denver, empezó su carrera con un master sobre Brettanomyces. Incluso Miller-Coors, con sus cervezas de la serie AC Golden está registrando un programa de envejecimiento en madera bajo la atenta mirada de un joven y ambicioso cervecero, Troy Casey. Y en el desierto de Oregon a las afueras de Bend, el cervecero Paul Arney, antiguamente Jefe de I+D de la quinta fábrica del país, Deschutes, se ha ido fuera de lo convencional fermentando alguna de sus Ale Apothecary en abetos ahuecados a modo de canoa.
¿Quién va a liderar el movimiento?, haz una cerveza rara, especialmente en el noreste y cualquiera se genuflexiará a la octava generación Shaun Hill de Vermont, los cuales elaboran sus cerezas Hill Farmstead -incluyendo algunas excelentes Sour a pesar que éstas representan una pequeña parte de su producción- en una granja familiar de cien acres cerca de Greensboro. Hill Farmstead ha atraído a un buen número de fans enloquecidos en apenas dos años disparando las cervezas al número uno en RateBeer.com, aunque la cervecería en sí tiene, por el momento, un sólo granero y las creaciones son tan escasas que son casi imposibles de encontrar fuera de Vermont. Con alguna frecuencia los visitantes quedan atrapados en su propiedad, por lo que se tiene que cojer el tractor para sacarlos... una vez más. Es un escenario en el que el cervecero, de treinta y tres años, -un autodidacta perfeccionalista con seis años de experiencia en elaboración de cerveza en Dinamarca, con amor a Dylan, y una multitud de cientos e incluso miles de fans todos los fines de semana- saludo con un aire de incredulidad, pobre. ¿Cómo va a mantener el ritmo?.
La demanda es incesante, ero más o menos agradable. La interminable atención, sin embargo, es menos reconfortante. "Yo sólo quiero ser querido", me dijo Hill en una noche nevada de abril cuando nos bebimos su última y excelente Hill Farmstead Prolegomena, una flandes rojiza en colaboración con el maestro de la Cambridge Brewing Company, Will Meyers. Él estaba hablando de sus cervez -normalmente con nombres de sus ancenstros (Hill Farmstead Ephraim) u obras de la filosofía (Hill Farmstead Phenomenology of Spirit)- con muestras de amor. Lo que motiva a sus devotos en parte podría ser genética: algunos biólogos creen que los humanos evolucionaron para disfrutar de la acidez bacteriana en un bajo nivel para fomentar la salud de los probióticos(10). Otros, por otro lado pueden indicar que es deterioro. De acuerdo un estudio descrito en Nature, PKD2L1, el receptor de la proteina ácida también reside a lo largo de toda la médula espinal, posiblemente monitorizando la salud cerebroespinal. Los amantes de las cervezas Sour a veces hablan de estar arruinando los convencionales estilos de cerveza -para siempre. Debe ser amor. ¿O es un rayo de luz embotellada?. Los iones de alimentos ácidos resulta que pueden penetrar en las paredes celulares de nuestras papilas gustativas, lo que provoca una respuesta eléctrica, intercambiando radicales libres, al igual que la sensación de nuestra piel en océano abierto.
(1) Christian DeBenedetti es autor de The Great American Ale Trail y editor de Weekly Pints. Está empezando en una cervecería de cervezas Sour en una granja familiar de avellanos a las afueras de Newberg, Oregon. (2) Lactobacilo, Lactobacillus o bacteria del ácido láctico es un
género de bacterias Gram positivas anaerobios aerotolerantes,
denominadas así debido a que la mayoría de sus miembros convierte la
lactosa y otros monosacáridos en Ácido láctico. (3) Pediococcus es un género de bacterias del ácido láctico Gram-positivas de la familia Lactobacillaceae. (4) Brettanomyces es un hongo unicelular importante en la fabricación
de cerveza y del vino ya que es resistente al etanol así que puede
crecer tras el comienzo de la fermentación. Habitualmente su nombre se
abrevia a brett. (5) El Pinot Noir es una variedad de uva tinta, considerada una de las
más internacionales y elegantes. El nombre también puede hacer
referencia al vino creado a partir de la cepa de uva Pinot Noir. (6) El Cabernet Franc es una variedad de vid negra, de las más
conocidas en todo el mundo. El racimo es mediano, de forma alargada. El
grano es esférico, pequeño y de piel fina. La pulpa es moderadamente
astringente. (7) Merlot es una vid tinta, productiva y de brut primerizo. El racimo
de merlot es cilíndrico, pequeño y poco denso. El grano es menudo, de
piel bruñida, pulpa dulce y color negro azulado. (8) Saint-Émilion y Pomerol son poblaciones cercanos a Burdeos. (9) Pineau d'Aunis es una variedad de uva rojiza que crece principalmente en el Valle del Loira en los alrededores de Anjou y Touraine con la que se elabora vinos blancos y rosados espumosos. (10) Alimento probiótico es aquel alimento con microorganismos vivos adicionados que permanecen activos en el intestino y ejercen importantes
efectos fisiológicos. Ingeridos en cantidades suficientes, tienen
efectos muy beneficiosos, como contribuir al equilibrio de la microbiótica intestinal del huesped y potenciar su sistema inmunitario.
* * * * *
Espero que os haya gustado este artículo y al menos despertaros un poco más el interés por este estilo de cervezas que poco a poco voy descubriendo.
El jueves día 25 tuvo lugar en Cervezorama 2.0 una cata de cervezas de De Struise muy bien llevada por Juanlu, a la que evidentemente no me pude resistir. En el listado de cervezas estas ocho: (ojo al dato como diría José María Garcia)
Struise T.H.R.E.E. (Barrel Oak Aged) - The Holy Research Enters Europe
Struise Black Damnation I - Black Berry Albert
Casi nada, barriles de roble y bourbon rodaron por la trastienda por entre los 9 que allí nos encontrábamos haciéndose hueco. Vamos a pasar a describir brevemente las sensaciones para cada una de ellas, las cuales salvo la XXX Rogge Tripel todas eran nuevas. Las notas que aparecen después del título son sobre 5.
De color dorado pálido, turbia y con una espuma blanca con buena duración. Aroma frutal, con fuerte presencia de brettanomyces*y manzanas. En boca se nota igualmente la presencia de bretts, con un amargor bastante decente, el adelanto en nariz de las notas a manzana vuelven a aparecer y toques ácidos. Final ligeramente amargo y seco con presencia de bourbon al final del trago.
Struise XXX Rogge Tripel (Abbey Tripel) - 3.9
Color rubí con espuma con un ligero tostado, cremosa y bonito encaje. Aroma ligero a caramelo y frutos rojos, azúcar tostado y malta; notas a Oporto cuando coje un poco de temperatura. Sabor dulce, con buena presencia en boca, densa, notas a uvas, caramelo y bizcocho. Densa en el paladar y dulzona pero sin llegar a empelagar. Alcohol muy bien compensado por las notas a frutos rojos y caramelo.
De color marrón con espuma tostada con buena duración. Aroma fuerte a barril de bourbon, basta agitarle un poco para que salgan a relucir todas esas notas tan evocadoras; a su vez trazas a caramelo. En boca bastante similar al aroma, dominado por las trazas a bourbon, caramelo, pero también ligeros toques ácidos, centeno que la confería una excelente suavidad y redondez. Final dominado por el bourbon, ligeramente alcohólica (10% ABV) y un tanto seca.
Color marrón muy oscuro, casi negro con una espuma de color beige con buena duración. Aroma malteado con notas tostadas, azúcar candé, caramelo, toffee y madera. En boca resulta de una excelencia difícil de igualar, muy compleja. Está dominado por notas a caramelo, pasas, fruta madura, azúcar candé y ligeramente café. Final ligeramente dulce con notas a caramelo el cual integra muy bien el grado alcohólico de la misma. Muy suave, cremosa, densa y redonda en el paladar.
Struise Rio Reserva 2009 (Abt/Quadrupel) - 4.0
De color marrón claro con una espuma blanquecina con buena duración. Aroma ligeramente ácido y malteado, unido a notas a caramelo y levadura. El sabor es también un tanto ácido, pareciéndose la cerveza a una Wild Ale, pero a la vez notas frutales, a barrica, caramelo y toffee nos llevan a otros derroteros. El final también mantiene las trazas frutales y mantiene un buen equilibrio entre el toffee y el bourbon.
Struise O.N.E. (Belgian Strong Ale) - 3.9
De color marrón con espuma beige de buena duración. Aroma con notas a toffee, azúcar candé, pasas y fruta madura. Caramelizado en boca, dulzona, toffee, chocolate, como si estuviéramos comiendo un bizcocho... Final dulce con notas a bourbon. densa y cremosa en el paladar.
Struise T.H.R.E.E. (Abbey Tripel) - 3.8
Marrón claro a la vista con una fácil formación de espuma blanquecina. Aroma frutal, ligeramente ácida con notas dulces. Sabor con trazas a cítricos, ligeramente dulce, muy frutal a las que se le unen notas a vainilla y levadura. En el final vuelven a relucir las notas a bourbon y madera.
Struise Black Damnation I - Black Berry Albert (Imperial Stout) - 4.1
De color negro intenso con espuma entre beige y tostada con buena duración y bonito encaje. Aroma intenso a café, chocolate negro, maltas asadas y frutos rojos. Sabor muy complejo dminado por los furtos rojos, pasas, ciruelas maduras, maltas tostadas/asadas, moras y bayas también están presentes, café negro y un tanto de regaliz. El final es fuerte a café con un muy buen equilibrio con el alcohol.
No cabe duda que la que más me gustó fue la Struise Pannepot Reserva del 2010, todo un cervezón de esta saga, las Pannepot que tan bien elaboradas están, mostrándonos todos los cánones de cómo debe ser una buena cerveza belga. La siguiente como no podía ser de otra manera fue la Black Damnation I. Otra cerveza proveniente en este caso de la saga Black Albert y envejecida durante un año en barriles de Oporto. En tercer lugar estaría la Rio Reserva 2009, elaborada en 2008 en colaboración con el maestro cervecero Rychei Sugawa San de la Rio Brewing & Co (Tokio - Japón). Envejecida en barriles de bourbon de Kentucky y embotellada en 2012 a los que habría que añadir otros tres meses de guarda en frío en la propia cervecera.
Todo el repertorio que cayó aquella tarde
* Brettanomyces es un hongo unicelular importante en la fabricación
de cerveza y del vino ya que es resistente al etanol así que puede
crecer tras el comienzo de la fermentación. Habitualmente su nombre se
abrevia a brett.
Sí hay alguna cerveza por la que gracias a ella mucha gente se ha intruducido dentro de este mundillo esa es la Grimbergen. En sus distintas variedades las hay para todos los gustos, pero aquí sólo llegan las más conocidas: la Blonde, la Dubbel, la Tripel, la Optimo Bruno, la Cuvée de L'Ermitage y más recientemente la Goud 8º y la Blanche. Las ediciones especiales y conmemorativas se quedan para otros mercados (snif...)
El lema de esta cerveza es "Ardet nec Consumitur", o lo que es lo mismo "Quemada, pero no destruida" en referencia a los numerosos destrucciones, desmantelamientos, etc, que sufrió la Abadía de Grimbergen a lo largo desu historia, para lo cual se representa con un Ave Fénix resurgiendo de entre las llamas.
La historia de la Abadía: La ciudad de Grimbergen está situada en la provincia de Brabante Flamenco, región de Flandes, al norte de Bruselas.
Su origen, en tiempos de los romanos, fue gracias a los muchos caminos que pasaban por aquella zona. En el siglo VIII se construye un fuerte en un punto estratégico por donde la carretera cruza el Río Zenne... (de qué me sonará este río y su valle...). En el Siglo XII el nombre de la aldea era Grentberghis, el cual venía de Grientbergen, que quiere decir 'montículos de arena gruesa' en flamenco antiguo. Un grupo de monjes Agustinos ya habían intentado establecerse en esta zona sin poderlo lograrlo y no es hasta principios del Siglo XII cuando su comunidad prosperó. Bajo la dirección de Norberto de Xanten (San Norberto) los monjes construyen una abadía en 1128 y gracias a la iniciativa de los Lords de Grimbergen. En esta primera época, por el 1142, sufrió la violencia del conflicto que tuvo lugar entre los Lords de Grimbergen y el Duque de Brabante.
San Norberto
Martín Lutero
Juan Calvino
Después de su reconstrucción le siguió una época de prosperidad hasta que de nuevo fue destruida en 1566 como consecuancia de las guerras relacionadas con la religión, y en concreto la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero y Juan Calvino, que tuvieron lugar desde 1524 hasta 1697. Los daños no pudieron ser reparados hasta 1629. Los edificios existentes fueron rstaurados, se construyeron otros nuevos y la cervecería reinstalada. Es desde entonces cuando se escoje el lema de "Ardet nec Consumitur" y el símbolo del Ave Fénix resurgiendo de entre las llamas, el cual forma parte del escudo de armas de la propia abadía.
La Abadía tuvo su propio cervecero, el cual ganaba en 1762 la no poca despreciable cantidad de 60 florines. Como otras abadías, la de Grimbergen también tuvo en posesión sus propios campos de lúpulo (hoplochting en el dialecto Brabante). La cerveza estaba elaborada de maiz, malta de cebada y lúpulo. La cervecería estuvo finalmente modernizada durante la decada de los 1770 pero la Abadía apenas se benefició de ello. Posteriormente se convierte en propiedad de la nación y fue desmantelada por el 1798. Sus dueños, los cuales habitaban en Bruselas, los hermanos De la Pallière y en concreto uno de los cuales que también poseía en propiedad la Abadía de Affligem, demolió enteramente la de Grimbergen. La vida monástica fue reestablecida en 1834 con la llegada de una nueva congregación. Alrededor de 1884 la cerveza era elaborada por Messrs Janssens y Peeters siguiendo las directrices de los monjes. Esta situación continuó hasta 1958, año el cual los Norbertinos (también llamados Premonstratensianos) de Grimbergen decidieron el lanzamiento de Grimbergen en colaboración con Maes Brewery. Ha sido elaborada desde 1982 en Jumet (cerca de Charleroi) en la Brasserie de l'Union, la cual pertenece al Grupo Alken-Maes.
Las Cervezas:
Ya las he comentado más arriba y son más que conocidas por todos los que leen este humilde blog. No obstante hay algunas que quizás se nos escapen porque no se han visto por aquí y me imagino que serán algunas de ellas incluso difíciles de ver en Bélgica:
Grimbergen Brassin de Nöel Grimbergen Cuvee D'Exception
Retomo esta sección después de dos meses sin publicarla. Por diversas razones que ahora no vienen a cuento me dispongo a comentar las mejores cervezas que probé el mes pasado, en el ámbito general, la mejor nacional y la peor, también en el ámbito general.
El primer puesto, como no podía ser de otra manera, es una negra. De todo un clásico, De Molen, y no es otra que la Tsarina Esra Imperial Porter. Sí, ya sé que estas cervezas tan oscuras y tan altas de graduación (esta en concreto tiene 11% ABV) son mejores para tomar en otras noches más acordes con la temperatura atmosférica, pero la cabra siempre tira al monte y como ocurre en la película "Hasta que llegó su hora" en la que Harmónica (Charles Bronson) se lia a tiros contra todo quisqui, a esta cerveza también le ocurrió lo mismo. Estaba predestinada para tomarla en aquella noche de junio, esa y ninguna otra. Le llegó la hora..., ideal para tomarla relajadamente y por qué no, con una banda sonora de la película a la que hago mención.
Ennio Morricone: Hasta que llegó su hora (BSO Hasta que llegó su hora)
En cuanto a la cerveza..., creo que sobra decir que de entre todo lo que he probado de esta gente (que no han sido pocas) puede ser de lo mejorcito, eso sí, por detras de la Hel & Verdoemenis..., otra negra. La Tsarina Esra, que debe su nombre a aquellas Baltic Porter, que elaboradas en Inglaterra se exportaban a los países bálticos, abruma al servirla en la copa (en mi caso en una snifter). Densa, alguno diría petróleo pero no me gusta este símil -al igual que vinagre para las Sour o Lámbicas-, con escasa espuma de color beige, muy ligera, nada compacta y que disminuye muy rápidamente pero sin llegar a desaparecer. Es en la nariz cuando la Tsarina Esra nos muestra todo su carácter. El tostado, chocolate negro, café y la fruta madura nos da un adelanto de lo que podremos percibir en boca: fuerte presencia de notas a café, ligeramente dulce, regaliz, muy maltosa, tostado y con notas a madera. Tiene un final con un leve amargor al que hay que añadir excelentemente integrado las notas alcohólicas.
En el segundo puesto tenemos una Mikkeller. Si está De Molen en este ranking, ¿por qué no iba a estar Mikkeller?. Dos clásicos. La Mikkeller Beer Geek Breakfast me llegó gracias a un intercambio de los míos gracias a Rasmus. En cambio esta que probé fue gracias a mis padres..., sí, sí, a mis padres. El hecho que se llevaran a los críos al pueblo y nos dejaron solos a mi mujer y a mi durante una semana ocasionó que pudiéramos salir un día a cenar tranquilamente y tomar algo. Ese algo, ya a altas horas de la noche para lo que estamos acostumbrados últimamente, fue este cervezón en ca'Tibor. Mientras que mi señora esposa se declinó por unas cervezas más de corte afrutado y sour yo esa noche me decante primero por una Beer Here Dark Hops y de segundo esta Stout que nada más que la vi me dije..., esta va al ranking seguro. Y así es como está aquí... No fue para desayuno pero la hora de la madrugada a la que la tomé resultó idónea.
The Replacements: Beer for Breakfast
La cerveza es de un negro totalmente opaco, de espuma tostada, de burbuja fina, con una persistencia bastante presente y las paredes de la copa deja un bonito encaje. Aroma intenso a chocolate negro, dominado por las notas a café, maltas asadas y ligeramente lúpulo fresco. El sabor es muy complejo, todo bien ligado sin dejar nada al azar. Ligeramente dulce, maltas asadas fuertemente dominadas por las notas a café negro, regaliz, pasas y leves toques a humo/ceniza. Final muy bien equilibrado entre las notas a café y el alcohol. Redonda, suave y cremosa en el paladar la hacen una cerveza casi perfecta dentro de su estilo.
...y esta es mi botella que le espera un periodo de 'guarda'
En el tercer puesto estarían dos que ya he comentado en entradas anteriores: la Port Brewing Old Viscosity y la Cantillon Rosé de Gambrinus. Por ello voy a pasar a la siguiente: la Anker Bok que cansado de probar cervezas de micros en la Feria de Cervezas Artesanas de Medina del Campo pude probar en una cervecería la cual sorprendió a propios y extraños por la gran cantidad de cervezas tanto belgas como alemanas que disponía en sus frigoríficos. Grata sorpresa encontrar una cervecería así en Medina; en grifo también y sobre todas destacaba esta de la macho cabrío cervecero con el ancla.
Throw the Goat: Havin' a Beer
La Anker Bok es una cerveza de colón marrón, con una cremosa espuma de color beige con una durabilidad media la cual deja un bonito encaje en la copa. El aroma tiene trazas similares al chocolate con leche, bizcocho y azúcar moreno. De sabor dulce tiene una fuerte presencia a chocolate, toffe, pasas y fruta madura, muy maltosa. El final podríamos esperar notas dulces, pues sí, pero también aparecen matices ligeramente amargos, nada molestos, muy frutal y especiado. La sensación en boca es que es muy cremosa y densa.
En cuanto a la mejor cerveza española del mes me tengo que decantar por la Naparbier The IV Beer Riders. Una cerveza que ha surjido de la colaboración entre The Drunk Monk, Animal, Freiburg y Naparbier. Tres de los más grandes templos cerveceros en el panorama cervecero español (Freiburg ha cerrado recientemente...) se han unido con quizás una de las mejores micros que existen hoy día a nivel nacional. No, no me llevo comisión pero lo que es..., es (como decía un antiguo compañoero de trabajo). O lo que es lo mismo: los Cuatro Fantásticos.
Loser: Disposable Sunshine (BSO de los 4 Magníficos)
La cerveza es de un color anaranjado con una espuma que disminuye relativamente rápido de color blanquecino. El aroma es fresco, lupulado, con ligeros toques a caramelo. El sabor..., imprsionante: toques cítricos, uvas, pomelo, ralladura de cáscara de naranja la confieren un amargos nada molesto y que la hacen entrar sóla. Con un marcado toque maltoso y una sensación cremosa en el paladar, el retrogusto tiene un amargor muy llevadero.
Por cierto, no se me me olvida. Mil gracias Pau.
Para la peor cerveza del mes he de decir que no ha habido ninguna que me haya disgustado así es que esta vez este 'premio' por este mes se queda desierto.